Sanidad

14/11/2019

El personal sanitario, está fuertemente castigado en nuestro país. Se proclama con frecuencia la alta calidad de nuestro sistema sanitario como uno de los mejores del mundo. Y es verdad. Con solo una mirada, por ejemplo a EEUU, ponerse enfermo, con algún diagnóstico serio, significa echarse a temblar y empobrecerse para toda la vida al no poder hacer frente a una atención médica integral y adecuada.

 

El actual sistema sanitario en España, está en peligro de extinción

 

Sin embargo, el actual sistema sanitario en España, está en peligro de extinción. Hospitales, cuyo mantenimiento hace años que es apenas inexistente, aparatos avejentados, que no se renuevan, listas de espera de muchos meses, para hacer una simple prueba y la falta de personal o su precaria contratación, es tan solo una muestra ínfima de lo que está ocurriendo.

 

Hace relativamente poco tiempo, la carrera de enfermería, presumía de tener una alta contratación y una gran estabilidad. Significaba poder hacer un proyecto de futuro, una vida normalizada y digna. Esto se ha dado la vuelta completamente. Son excelentes profesionales, en los que el sistema ha invertido dinero, para que den un servicio extraordinario en todos los niveles: atención primaria y especializada, en hospitales, urgencias etc. La escasez de médicos es abrumadora y lo notamos cada vez que pedimos una cita en nuestro centro de salud o cuando vamos al hospital a las consultas y revisiones pertinentes. Contratos de semanas, días. Un estado lamentable. Las quejas se acumulan y se oyen cada vez más voces en la línea de que este sistema tal y como lo conocemos no se puede sostener. Lo mismo pasa con las pensiones, la vivienda, la educación. Hay unos próceres y voceros a sueldo, cuyas energías están dedicadas noche y día a degradar lo que pagamos entre todos, con nuestros ya famélicos sueldos. La extorsión y robo camuflado de grandes eslóganes, animan a la población a defender que es mejor hacerse un seguro médico, para ser atendido por estas sociedades médicas y sanitarias privadas que se están multiplicando como setas o que engordan sus dividendos.

 

En un hospital público de Madrid, saltaba la noticia de que en el verano, no se iban a dar los tratamientos de quimioterapia, porque no había demanda. Como si el cáncer se tomase unas vacaciones en julio y agosto. Una vergüenza de tal calibre, que obligó al personal sanitario que atiende a los pacientes oncológicos a denunciar que la verdadera razón es que no había personal. La presión hizo que se restableciera el servicio, seguramente a costa del trabajo y esfuerzo de los propios profesionales.

 

Sí, se observa el queme y el agotamiento, de unas plantillas sumamente adelgazadas que no dan abasto. El estrés y las bajas son moneda corriente en nuestro sistema sanitario. Jóvenes de enfermería, venidos de otras regiones y comunidades, donde la situación todavía es peor, comentaban, su preocupación, después de las suplencias de verano, para hacer frente al alquiler de sus casas, mejor dicho loft.

 

"No vale tanta plataforma y fragmentación en las luchas laborales, no vale tanto individualismo"

 

Hoy, 10 de octubre de 2019, sale la noticia de que los pacientes del Hospital público Ramón y Cajal, tienen más riesgo de coger infecciones por la falta de ropa limpia. Los trabajadores de la sanidad pública comprueban con frecuencia, que cuando van a hacer una cama de un paciente, las sábanas se encuentran con “pegotones” de manchas y restos orgánicos que no han salido. Esto se debe, a la privatización de unos servicios que antes se daban en el hospital. Empresas privadas que aplican exiguos recursos para realizar los trabajos y el resultado es evidente. Da asco.

 

Sí, a punto de extinguirse.

 

No valen ya las mareas blancas. No vale tanta plataforma y fragmentación en las luchas laborales, no vale tanto individualismo. Vale una clase trabajadora, que parece olvidarse de donde venimos, organizada de tal forma que sea la representante de una verdadera presión y fuerza contra las empresas del IBEX35

 

Terminando este artículo, me comentan, que en algún hospital público, en vez de taquillas para poder guardar la ropa y uniforme de trabajo, se dan cajas de cartón al personal sanitario. Esas cajas se guardan en cuchitriles, habitáculos para cambiarse, donde unos y otras se visten y se desvisten para poder trabajar.

 

Así es el estado de la cuestión o

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