Aniversarios

08/07/2019

Son negocios locales que se han mantenido durante épocas, por estas fechas, unos cumplen 20 y otros 30 años desde aquel primer día en que abrieron. Toda una proeza para nuestros tiempos, donde la crisis y la precariedad laboral han cerrado muchos negocios.

 

 El pozo en medio del patio de La Cochera que cumple 30 años / Jaime Becerra

 

 

Veinte años sobre las olas Después de haber participado en distintas iniciativas, como la organización de campeonatos en Cádiz a nivel local o el Circuito Andaluz de Surf durante dos años y la creación del Arrecife Club Surf, junto a uno de sus hermanos, el 22 de junio de 1999, Wili Álvarez abre en Cádiz su escuela de surf, lo que hoy es Hopupu: "Veía que el deporte del surf se estaba viniendo para arriba y había necesidad de educar a la gente, había que montar una escuela en condiciones. Conseguí una subvención, contraté gente y arrancamos con la Escuela Andaluza de Surf." Entonces, la escuela no se llamaba Hopupu: "Tuvo varios nombres antes. Hopupu lo encontré cuando hice el curso de Técnico de Surf, la palabra me llamó la atención, me resonó por el ritmo que tiene, muy 'percusiva', muy tribal y que define la sensación tan especial que produce el surf”.

 

Para Wili Álvarez, director técnico de la Escuela, una de las claves del éxito de Hopupu es la forma de enseñar, de transmitir el surf a sus alumnos. "Hay como dos líneas de pensamiento en el surf. Una es buscar los orígenes, lo auténtico del surf y lo que te aporta personalmente, porque te aporta un montón de valores transversales que te recargan. Si obvias eso, para mí es obviar una parte importante. Convertirlo solo en una actividad deportiva, donde si lo hago bien soy feliz, si no, no, es perder lo más importante que tiene el surf.

Es una manera de mirar dentro de ti. Si lo conviertes solamente en un deporte que te aporta si coges buenas olas y si no, no sales contento del agua, es ponerle demasiado ego a una actividad que precisamente se trata de enfrentarte a tu ego. El objetivo es disfrutar."

 

Primeras clases impartidas por la Escuela Hopupu / Archivo Hopupu Surf Club

 

 

¿Muchos requisitos para abrir?

"Hasta el curso de jueces que organizamos, no había muchas exigencias. Yo empecé haciendo un curso de Juez Nacional y después salieron los cursos de Técnicos en la Federación Española y los hicimos. Como es una actividad náutica, tienes que hacerte socorrista. Hice un curso de náutica deportiva y después me fui al norte para aprender y ver lo que hacía falta. Saqué los seguros de responsabilidad civil aunque nadie te exigía nada”.

 

¿Ha sido la primera Escuela de Surf en Cádiz?

"Creo que en Andalucía. Por lo que sé, en el 98 no había nadie dando clases en Andalucía. Cuando yo monté mi escuela, tenía que ir con una furgoneta por toda la costa."

 

"El surf se ha convertido en algo impresionante, es una industria

que genera mucho dinero"

 

¿Ahora la competencia es dura?

"Ha crecido el número de escuelas pero también de interesados. El surf se ha convertido en algo impresionante, es un deporte donde un traje de neopreno a los dos años lo tienes que cambiar, las tablas evolucionan y también las cambias, es una industria que genera mucho dinero."

 

Wili Álvarez, director técnico de Hopupu / Jaime Becerra

 

 

¿Cómo habéis celebrado el 20 aniversario?

"El sábado 29 de junio hicimos un gran evento en la Playa Santa María del Mar, empezamos por la mañana hasta el atardecer: exposición de tablas antiguas, ludoteca surfera para los niños, la historia de Hopupu, homenaje a los pioneros del surf en Cádiz, sorteo de tablas, buena comida, un gran ambiente y pasamos un día increíble".

 

Dos décadas enseñando de vinos

Cuando Baco dejó su legado, gran parte lo heredó Josefina Armental, una sumiller gaditana considerada entre las mejores de España y que en julio de 1999 abría su tienda de vinos, Magerit, en Cádiz. Josefina es una enciclopedia abierta sobre todo lo que rodea al vino, una cascada de saber que disfruta enseñando cultura enológica con la tranquilidad de quien sabe a la perfección de lo que habla.

 

 Josefina Armental al frente de Magerit, tienda de vinos que cumple 20 años.

Jaime Becerra

 

 

¿Cómo se consigue ser una de las mejores sumilleres de España?

Se consigue con mucha dedicación, catar muchos vinos y gastarse mucho dinero, todo el dinero que yo tenía; ni en ropa, ni en zapatos ni en nada, era todo vino, para viajar y conocer el viñedo, la tierra, la gente del campo.

 

"Vendíamos una caja de vino y comprábamos otra, y así formamos

Magerit, caja a caja"

 

Magerit cumple 20 años, ¿cuál ha sido la clave para crecer?

Mira, al principio, en los nichos (espacios para los vinos en las estanterías), solo teníamos 4 o 5 vinos, no alcanzaba a más, vendíamos una caja y comprábamos otra diferente, y así formamos Magerit, caja a caja, no teníamos dinero, porque todo lo habíamos invertido en la tienda. Yo sabía, por mi experiencia, que el 99% de mis clientes iban a ser hombres. Y para no "ofenderles" porque había una mujer detrás del vino, compré en Madrid unos tapones de corcho y en una imprenta puse el símbolo de Magerit y además: denominación de origen, zona, uvas, maridaje y precio. Si venía un señor tenía toda la información sin tener que preguntarme, para que no se ofendiera. Y es que nos han llegado a decir, porque yo traía un acento muy castellano: "de Madrid van a venir a enseñarnos de vinos."

 

 Tienda Magerit en la Alameda Apodaca, en Cádiz / Jaime Becerra

 

 

¿Qué es lo que más les costó al comienzo?

Pues que la gente viniese. La parte de afuera era una acera pequeña de 80 cm. llena de motos aparcadas, donde los camiones de carga y descarga se ponían delante. Teníamos unas discusiones terribles. Después tiraron la fachada del edificio y me pusieron una red que tapaba la tienda, salimos en el Diario de Cádiz, porque decían: "Detrás de la red hay una tienda." Así es que me fui al Ayuntamiento y dije que no me movía de ahí hasta que me recibiera la alcaldesa; me recibió, lleve fotos y le dije que si no arreglaban eso, me iba a otro sitio donde me apreciaran más. Al año lo arreglaron.

 

¿Qué ofrece Magerit?

Tenemos una importante oferta de vinos de Jerez y de vinos de la provincia de Cádiz, tanto tintos como blancos. También tenemos vinos de Rioja y Ribera. Los Brandy los puedes ver en ese mueble donde tengo una colección importantísima. Después las ginebras y también oportos... un rinconcito de alimentación y fuimos los primeros que trajimos decantadores, cosas para aficionados al vino, copas Riedel y sacacorchos diferentes. Y tenemos el vino del mes, lo cambiamos cada mes y siempre son vinos de calidad que intentamos dar a conocer porque suelen ser bodegas con unas denominaciones menos conocidas.

 

30 años de marcha nocturna

La Cochera es un lugar emblemático de las noches de verano en Conil. Un patio abierto, con pozo en el centro incluido y que en otros tiempos fue punto de encuentro de los coches de caballos que salían a repartir por las pedanías aledañas, lleva treinta años siendo un referente de las noches veraniegas en Conil de la Frontera. Tres barras, aire libre y buena música, son parte del éxito que desde hace tres décadas goza este singular local. Hablamos con Jesús Ramírez, más conocido como Fille, director y creador de La Cochera.

 

"En el terreno de mi bisabuelo, con una casa que se caía, montamos lo que

es hoy la Cochera"

 

¿Cómo surgió La Cochera?

Fue una época en que unos amigos montaron El Sitio y otros El paso, en la calle Ancha. Y nuestra familia tenía la finca de mis bisabuelos, donde se encuentra ahora La Cochera, y decidimos montar aquí un local.

 

¿Cuándo abre La Cochera?

El jueves 22 de junio de 1989 a las once de la noche.

 

¿Y tenía usted… qué edad?

22 añitos y nunca había trabajado en hostelería, yo estaba estudiando.

 

¿Por qué el nombre: La Cochera?

Antiguamente de aquí salían los coches de caballos a repartir por las pedanías, era una cochera. Recuerdo de pequeño y con mi abuelo, haber visto aquí un caballo y una mula.

 

En ese tiempo, ¿qué había en la noche de Conil?

Había mucha vida, mucha marcha, ya estaban El Adán, La Luna, El Duende, El Paso, El Sitio, El Bujío... ¡y la caseta municipal!

 

 Espacio central del local, al aire libre y antes de abrir / Jaime Becerra

 

¿Habéis hecho una celebración por el 30 aniversario?

Hicimos una celebración como corresponde, trajimos al grupo Makondo para una actuación en directo.

 

¿Qué tipo de música se escucha en La Cochera, cómo la definiría?

De todo tipo, pero mucho pop español de lo 80 - 90.

 

¿Qué tipo de público viene a La Cochera?

Hay gran variedad, pero podríamos decir que de 30 para arriba.

 

Jesús Ramírez (Fille) en el patio de La Cochera por el día, cuando se realiza la limpieza.

 

 

¿Qué horario tenéis?

Hasta el 15 de septiembre, abrimos todos los días de 23:00 a 03:00 h

 

¿Queda Cochera para rato?

Yo creo que sí, es un local que abre en la temporada de verano, va bien, así es que, hay Cochera para rato. Fue cochera, pero hace treinta años que mueve las noches de Conil.

 

El tirón del garbanzo

El 9 del 9 de 1999, junto a la plaza de abastos de Cádiz, en la calle Sacramento y haciendo esquina con Alcalá Galiano, abría una pequeña taberna llena de estímulos. Comida casera de mercado, cuadros inspiradores, mesitas bajas y altas con pinceladas de sol. Una barra, vermú de grifo, música agradable y ambiente familiar, es la Taberna El Garbanzo Negro, que en septiembre cumplirá 20 años con sus recetas infalibles de garbanzos.

 

De fotógrafo a hostelero

José Carlos Martín es el dueño y creador de El Garbanzo Negro y nos cuenta su historia. “Soy del barrio de La Viña pero me fui a Madrid. Regresé siendo fotógrafo de prensa y estuve aquí en Cádiz trabajando de fotógrafo, dando cursos de fotografía, haciendo orlas, pero lo mío era la fotografía de prensa y aquí de eso no había trabajo. Hablamos del año 95, 96. A mí eso de hacer orlas y comuniones como que no me entusiasmaba. Un día, hablando con una gente, decidí montar el bar, mientras, seguiría trabajando de fotógrafo, pero al principio cocinaba muy mal y dije, pues me meto a aprender a cocinar. El bar no iba mal, deje la fotografía y me dediqué a esto.

 

José Carlos Martín con un garbanzo negro pintado / Jaime Becerra

 

 

¿Y lo de El Garbanzo Negro?

Me lo propuso un amigo y yo lo vi un nombre muy comercial, era un nombre que yo sabía que a nadie se le iba a olvidar. Llamarle Garbanzo Negro, es un nombre que choca. Aparte que me parece muy simpático.

 

¿Cuándo abrió el bar?

Exactamente vamos a cumplir 20 años en septiembre, abrí el 9 del 9 del 99.

 

¿Cuál ha sido la clave del éxito?

Solo haberse mantenido veinte años, sí es verdad que es un éxito... otra cosa es que me esté haciendo rico, que todavía no.

 

 Fachada de la taberna El Garbanzo Negro en Cádiz / Archivo El garbanzo Negro

 

 

Los garbanzos se han convertido en el plato estrellas de la taberna.

Y queriéndolo, porque a mí, siempre me había gustado tener un bar de comida casera. Y en la comida casera las legumbres son fundamentales y los garbanzos en concreto, pues más. Con langostinos, con chocos, con acelgas, con espinacas... hemos hecho los garbanzos de muchísimas maneras diferentes.

 

"Cuando empecé, no me imaginaba que yo iba a durar veinte años en un bar, ni mucho menos"

 

¿Esperabas tener este éxito?

No, no. Cuando empecé, no me imaginaba que yo iba a durar veinte años en un bar, ni mucho menos. Y los dos primeros años fueron duros. Ya después empezó a funcionar bien, con unos cuantos años muy buenos hasta que llegó la crisis, que ha sido catastrófica para la hostelería.

 

¿Y ahora, cómo va la cosa?

Recuperándose pero poco a poco, muy poco a poco.

 

Desde aquí deseamos a todos los negocios que estén de aniversario, que cumplan muchos, muchos más o

 

 

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