Emprender

06/07/2019

La economía ha generado un mercado laboral tan inestable, precario y escaso, que lanza a muchas personas en busca del autoempleo, de hacerse autónomo, de casi pagar para trabajar asumiendo muchos riesgos.

Hemos encontrado a un joven emprendedor y uno sénior, con más de treinta años de experiencia en el sector del mueble. Ambos afrontan una aventura en la que deben poner lo mejor de su parte, la competencia es feroz y el negocio debe funcionar.

 

 José Montesinos, emprendedor con una tienda de muebles / Jaime Becerra

 

 

"En 2018, el número de autónomos en España fue cinco veces mayor

que en 2017"

 

Al cierre de 2018, el número de autónomos había aumentado un 1,6% por el incremento en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) de 49.986 trabajadores por cuenta propia, cinco veces más que en 2017 y casi el doble que en 2016, por lo que la cifra total de autónomos se ha situado en 3.254.663 personas, según un informe de ATA (Asociación de trabajadores autónomos).

 

Por comunidades, trece regiones españolas incrementaron el número de trabajadores por cuenta propia. Los incrementos más destacados se registran en Canarias (4,3%), Madrid y Baleares (3,2%) y Andalucía (3,1%). Los registros que más subieron fueron: actividades inmobiliarias (9,2%), actividades artísticas y entretenimiento (8,6%), educación (6,3%) e información y comunicación (6,1%) El empleo autónomo femenino fue superior al registrado por los varones. Mientras que las autónomas aumentaron un 2,4%, los autónomos lo hicieron un 1,1%.

 

Cualquier edad es buena para empezar la aventura

José Montesinos llevaba más de treinta años trabajando en la empresa familiar, una conocida tienda de electrodomésticos, muebles e interiorismo de la ciudad de Cádiz. No hace mucho, el negocio familiar, la famosa tienda Mobari que abrió en 1959, tuvo que cerrar pero José no se resignó, su camino debía seguir y así lo hizo, abrió hace un mes su propia tienda de muebles y decoración: Momo, en la calle ciudad de Santander.

Dice que aunque es un emprendedor con un proyecto propio, sus años de experiencia y el que mucha gente ya le conozca, le da la tranquilidad de que no parte de cero. Su oficio, su trabajo es vocacional.

 

José Montesinos, en su nueva tienda Momo, en la calle de Santander, en Cádiz / Jaime Becerra

 

 

¿De dónde es José?

De aquí de Cádiz, de la barriada España. Vivíamos en un piso que le dieron a mi padre en el Sindicato Vertical y ahí nacimos tres de los cinco hermanos.

 

¿Lleva usted solo el negocio?

Sí, solamente yo, es a nivel individual.

 

¿Cuándo ha abierto?

El día 3 de junio pasado.

 

¿Qué ofrece Momo?

Todo lo que es mobiliario para el hogar, muebles de salón, juveniles, colchonería, sofás... todos los componentes de una casa a nivel mobiliario. Y decoración, que después del verano iremos incrementando.

 

Cualquier edad es buena para la aventura, para abrir un negocio.

Y así lo demuestra José, que viendo en el horizonte los 60, acaba

de abrir su tienda de muebles y decoración / Jaime Becerra

 

 

¿Cómo nace la idea de montar este negocio?

Cuando se tiene que cerrar el negocio familiar, a mí ya empieza a rondarme por la cabeza el montar esto, y a partir de ahí me pongo a buscar, mi hermano Diego me ayudó mucho, él se incorporará a Momo en unos meses. Encontramos este local, lo vimos y pensamos este es el sitio, lo arreglamos, lo hemos decorado, lo hemos pintado y tenemos muchas esperanzas puestas en esto.

 

¿Por qué el nombre Momo?

Mobiliario Montesinos, así de sencillo.

 

¿La experiencia le facilita las cosas?

Sí, sí, y hay muchas cosas que uno ha aprendido de la experiencia. Por ejemplo, se van heredando las tradiciones familiares dentro de los negocios, y hay cosas que por tradiciones familiares, en el caso del mueble, se van quedando obsoletas. Hay que saber cuando un mueble no funciona, una colección ya ha terminado y hay que sustituirla, aunque sea, como yo digo entre comillas, prácticamente regalarlo, pero ese mueble tiene que ser sustituido por otro. Y antiguamente te decían: ¡esto como lo vas a tirar!

 

"La forma de vender ha cambiado mucho, los clientes ya no vienen

a pagar a la tienda"

 

La forma de vender ha cambiado mucho, a través de financiera, los clientes ya no vienen a pagar a la tienda; antes al cliente tú le entregabas el mueble y venía a pagar a la tienda o lo ibas a cobrar a su casa. Se dejaba una señal y en 48 horas se les llevaba el mueble. Ahora se hace por financiera, transferencias o al contado.

 

¿Qué es lo más complicado a la hora de abrir un negocio hoy en día?

Yo es que con la burocracia, aparte de pagar mucho, no he tenido ningún problema. Nosotros contratamos una empresa para que nos hiciera la reforma del local y ellos se encargaron de las licencias y permisos, por ese lado no hubo ningún problema. Nosotros les dimos la idea de lo que queríamos, la captaron y nos hicieron un proyecto, eso te quita muchos dolores de cabeza. Sale más caro, porque tienes que pagarles, pero es que te quita muchos dolores... coordinar con el pintor, que si las luces, la rampa, el cuarto de baño...

 

¿Por qué nos recomienda venir a su tienda de muebles?

Porque nosotros tenemos servicio, cercanía al cliente; nos expone lo que necesita y nosotros intentamos sacar lo que el cliente realmente quiere. Estamos bien de precios, cosa que es fundamental, cuando nos equivocamos intentamos resolver lo antes posible. El problema del mueble es que cuando te equivocas no es como de hoy para mañana, los cambios no son inmediatos. El sector del mueble ha cambiado tanto, que ya un módulo te lo pueden hacer en seis medidas distintas. Por ejemplo en los sofás, tenemos un fabricante que se adapta a la necesidad del cliente, más alto, más bajo... y eso es una cosa que muchos fabricantes no hacen.

 

"Hasta que apareció Roberto con la firme idea de asentar su Burger Coffee"

 

El reto de Roberto 

En la calle Rochester, entre la Avenida y la Playa de Santa María del Mar, Roberto Gutiérrez ha cogido un local que hasta ahora, nunca había funcionado del todo. Por ahí han pasado una escuela de fotografía, un bar sin apenas clientes y una especie de kebab que nunca se sabía cuándo abría. Hasta que apareció Rober con la firme idea de asentar su Burger Coffee.

 

Roberto Gutiérrez con su perrita Calypso en el Burger Coffee durante la entrevista

Jaime Becerra

 

 

Desde hace unos meses, el Burger Coffee poco a poco se convierte en punto de encuentro del barrio. Su dueño, Rober, se ha propuesto sacar adelante su bar, su proyecto y de paso, darle vida al barrio. Es todo un reto el que tiene por delante.

 

¿De dónde eres, Roberto?

De aquí de Cádiz. Criado en San Severiano, cerca de Guillén Moreno.

 

¿Llevas muchos años trabajando en la hostelería?

Unos once años más o menos, empecé con quince.

 

A sus 26 años, Roberto Gutiérrez ha decidido emprender con un negocio de comida.

Jaime Becerra

 

 

¿Por qué lo de montar este bar?

Siempre he trabajado en un negocio familiar, lo que pasa es que ya era mucho gasto para un solo negocio. Y monte el mío propio. Yo llevaba tiempo cavilando, ya había mirado locales, algunos sitios pero me tiró el barrio.

 

"Si te pones a valorar ves que es un poco tirarse a la piscina"

 

¿Te costó mucho tomar la decisión?

Sinceramente, tema de valoraciones no valoré mucho, si no, no lo hubiera montado. Si te pones a valorar ves que es un poco tirarse a la piscina. Que si papeles, que si pintura, que si el local... y de todo me encargué yo.

 

¿Hace cuánto has abierto?

Voy a cumplir seis meses.

 

Burger Coffee significa hamburguesa y café, ¿por qué ese nombre?

Fue queriendo, para que quede claro lo que es.

 

¿Qué especialidades nos sugieres?

La hamburguesa Rochester, que es de buey, con queso fundido cheddar por encima del pan, es lo que más aceptación tiene. También está bueno el pollo parrilla, las patatas, los bocadillos, los sándwichs...

 

 Roberto en su bar, en un día de descanso / Jaime Becerra

 

 

¿Tenías pensado un tipo de público antes de empezar?

Sí, lo que yo andaba buscando era mucha playa y mucha juventud.

 

¿Y se va consiguiendo?

Sí, poquito a poco se va logrando. Quiero aspirar a más, pero sinceramente yo pensaba que me iba a costar mucho más trabajo que empezara a venir gente.

 

¿Qué ha resultado más complicado a la hora de abrir el negocio?

Sinceramente yo pensé que me iba a costar más trabajo. Lo que más costó, fue meter una absurda acometida de agua, me marearon por todos lados y eso fue lo que más nos retrasó.

 

¿Alguna enseñanza clave aprendida con la experiencia?

Siempre digo que la gente viene, cuando tú tienes lo que ellos quieren. Y si no lo tienes, es buscarlo para que ellos vengan. Por ejemplo, público que viene a partir de la una de la noche a comer, pues hay que estar a la una de la noche para que ellos vengan. Una persona que decide tomar una copa de champán, hay que traerle champán. Eso es lo que he aprendido.

 

¿Por qué venir al Burger Coffe?

Primeramente porque estoy yo -dice sonriendo-.

Buen trato, buena comida, innovación, diferencia. Hamburguesas de atún, de corvina, de buey, bocadillos, ensaladas, comida vegana, vegetariana y también preparamos comida para llevar o

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