La isla usurpada

En medio del pacífico sur, se encuentra esta pequeña isla misteriosa. Su historia es cruel e injusta, con luchas, despoblación y colapso. Anexada por Chile como territorio nacional, ha sido ninguneada por el estado y su población originaria, los rapanui, tratados con desdén para salvaguardar intereses económicos ajenos a ellos.

Es Rapa Nui.

 

Detalle de un Moái, imagen característica de Rapa Nui / Alan Briton

 

Cada año, miles de turistas aterrizan en el aeropuerto Mataveri (ojos bonitos) de Rapa Nui, atraídos por la aventura y por los 887 moáis (esculturas) que existen dispersados por la isla, hieráticos monumentos pétreos con más de 500 años de existencia. En 2017, llegaron 227.000 viajeros para recorrer este terreno de 164 kilómetros cuadrados en el que viven 7.750 habitantes.

 

Situada en el Pacífico sur, a 3.526 km de las costas de Chile y a 2.075 km de las islas Pitcairn, la historia del pueblo rapanui está marcada por la violencia, la ocupación y la usurpación de sus tierras. Desde 1888, la isla es anexionada por Chile que la incrusta dentro de la región continental de Valparaíso, en calidad de comuna.

 

 

La etnia rapanui, tiene sus orígenes en los maoríes de la Polinesia que llegaron a la isla en torno al siglo XIII. Los primeros habitantes le pusieron distintos nombres, uno de ellos: "Te pito o te henua" (ombligo del mundo) como centro espiritual de la Polinesia. A finales del siglo XIX, se acuñó su nombre actual: Rapa Nui (Isla grande) debido a su similitud con la polinésica Rapa Iti (Isla pequeña). Los isleños adoptaron este nombre tanto para la isla como para su idioma y cultura.

 

"La falta de alimentos colapsó a esta sociedad que comenzó a dividirse

en clanes de subsistencia"

 

La gran crisis

Se cree que la población rapanui sufrió una gran crisis debido a la superpoblación y la devastación del ecosistema entre los siglos XVI y XVIII. La tala de los bosques y la gran explotación agrícola, disminuyeron la producción de cultivos, impidió construir balsas para la pesca y obtener leña para el fuego. A esto se sumó la escasez de recursos como los huevos de aves marinas. La falta de alimentos colapsó a esta sociedad que comenzó a dividirse en clanes de subsistencia. Según la "historia oral", entre el siglo XV y el XVI, hubo una guerra civil. Los Hanau Momoko (Orejas Cortas), el pueblo, se levantó contra la clase dominante, los Hanau Eepe (Orejas largas). Destruyeron los altares ceremoniales y abandonaron las canteras en las que se tallaban los moais (esculturas). La escasez de alimentos tras la guerra, dejó a los rapanui débiles y vulnerables a las enfermedades portadas por los europeos en los siglos XVIII y XIX, diezmando la población rapanui.

 

Tras las pugnas, surgió un nuevo rito ceremonial para elegir al hombre que dirigiría anualmente a los rapanui, el Tangata manu (Hombre pájaro). El hombre que recogiera el primer huevo de manu tara (gaviotín pascuense) sería el líder por un año, este modo de "elección", se utilizó hasta 1866.

 

Para obtener el primer huevo de manu tara, había que nadar hasta

el islote de Motu Nui (gran isla), nadar de regreso a Rapa Nui y trepar

por el acantilado Rano Kau hasta su cima. Era una competición muy

dura para convertirse en Tangata Manu (Hombre pájaro) / Rivi Majors

 

Aunque los rapanui contaban y cuentan con una estructura social y gran riqueza cultural -como los moáis o la escritura rongorongo-, vinculada al desarrollo preeuropeo de la etnia, la historia más reciente de los rapanui está marcada por los conflictos. En el siglo XVIII, la llegada de navegantes europeos a la isla da paso a la ocupación del territorio, al desplazamiento forzado, la esclavización, la explotación y el encierro como castigo.

 

En 1888, el Estado chileno se anexiona la isla bajo un régimen de protectorado, pero no es hasta mediados del siglo XX cuando se comienzan a reconocer los derechos civiles y políticos de la población rapanui.

 

El primer europeo

Cuando llega el primer europeo, la isla tenía un sistema político, social y cultural de tribus gobernadas por un jefe supremo o ariki mau, un rey. Así la encontró el almirante holandés, Jakob Roggeveen, el 5 de abril de 1722, cuando llegó a Rapa Nui. Debido a la fecha, la rebautiza para occidente, mil años después de ser descubierta por los polinesios, como isla de Pascua. Durante los siguientes ochenta años, llegaron marinos españoles, franceses e ingleses, con fines comerciales y de investigación. La isla se convirtió entonces en lugar de avituallamiento para las rutas entre Oceanía y Sudamérica.

 

Almirante Jakob Roggeveen

 

 

A principios del siglo XIX, comienza la explotación del pueblo rapanui que redujo su población de 3.000 en 1720, a menos de 200 en 1888. El comercio de esclavos, entre 1859 y 1863, vendió a más de 1.500 isleños a las guaneras peruanas, más las epidemias de tuberculosis, lepra y viruela, consiguieron una gran merma de habitantes. A la despoblación, se añade la pérdida de tradiciones y cultura propias del pueblo rapanui, ocasionado por el proceso de evangelización de las misiones católicas que desembarcaron en la isla.

 

La colonización de Rapa Nui

En el siglo XIX, América Latina está inmersa en procesos de independencia y dominación territorial de los nuevos Estados. Chile se enfrenta a Perú y Bolivia en la guerra del Pacífico defendiendo fronteras, más adelante, inicia la ocupación de terrenos indígenas que afectan a Rapa Nui y la Araucanía habitada por los Mapuches o Araucanos, al sur del país.

 

Así, en 1888, Rapa Nui es incorporada a Chile con la idea de tener una posición estratégica en el océano Pacífico. La iniciativa la impulsa el marino Policarpo Toro, quien consiguió firmar un acuerdo con el entonces ariki (Rey Rapanui) Atamu Tekena, en el cual, según Toro, Atamu Tekena cedía a Chile la soberanía protectora sobre las tierras isleñas con la condición de mantener a los jefes insulares y el estilo de vida de la etnia. Policarpo Toro llevaba una década anhelando que Chile se hiciera cargo de la isla casi desierta, y así lo había manifestado en una memoria escrita en 1886. Con un apoyo relativo del Gobierno, Toro comienza a invertir para instalar en Rapa Nui una empresa familiar dedicada a la ganadería y que sería administrada por su hermano Pedro Pablo.

 

 

Arriba Grabado de Godefray, publicado en un almanaque de viajes francés de 1786

Abajo Restos de moais se desperdigan por la isla, unos terminados y otros por hacer / Alan Briton

 

 

Ya había adquirido gran parte del ganado ovino de la isla, los “títulos de propiedad” de la Iglesia Católica y el arriendo con acuerdo de venta de los “títulos de propiedad fraudulentos” que había obtenido el francés Dutrou Bornier entre 1869 y 1876. Toro contaba con excelentes contactos, incluso con el presidente de Chile, lo que le facilitó el movilizar a la Armada para sus intereses económicos, así, su empresa podría funcionar en la lejana isla con el respaldo del Estado.

 

El encuentro de Policarpo Toro y el ariki Atamu Tekena junto a sus jefes, fue algo caótico por el tema de las lenguas y el cómo entenderse. Había rapanuis que hablaban francés, pero ninguno español. Y entre los oficiales de la Armada, algunos hablaban inglés pero ninguno francés. Finalmente, Alexander Salmon, mitad tahitiano, mitad inglés y con diez años viviendo en la isla, tradujo del rapanui al inglés, para que otro lo hiciera de la lengua de Shakespeare al español.

 

 Para los rapanui, la tierra es su bien principal, el más importante

 

 

Con este panorama, los errores de traducción parecían inevitables. Por eso, Atamu Tekena decide hacer un gesto inequívoco mediante señas. Entrega un puñado de yerbajos a Policarpo Toro y coge un puñado de tierra que guarda para sí mismo e indica a los oficiales chilenos que su bandera podía ser izada pero, debajo de la rapanui en el mismo mástil. En ese momento, Toro ofrece al rey rapanui un saco de monedas que el rey rechazó: "lleva tu dinero, que yo, ni ningún kanaka (hombre), hemos vendido terreno alguno".

 

Con todo este lío, la ceremonia termina con tres partes entendiendo cosas diferentes. Los jefes rapanui creen que firman la creación de un protectorado del Estado de Chile, que traerá beneficios a la Comunidad y protección contra los piratas esclavistas. Los oficiales  de  la Armada creen  que  el  tratado es un acta de cesión  de  soberanía

-concepto que no existía en la lengua rapanui-, por lo cual la isla pasa a ser territorio chileno. Policarpo Toro, por su parte, entrega una “cesión de soberanía” al presidente de Chile, José Manuel Balmaceda, pero lo que realmente ha firmando, es un acuerdo con los rapanui para poder dedicarse a la ganadería ovina, la exportación de lana y otros productos derivados de sus ovejas.

 

"En la versión escrita en rapanui del tratado, se preserva a la isla

la autodeterminación y propiedad de las tierras"

 

De esta manera, Toro convierte su empresa privada como el “enclave soberano” de Chile en Rapa Nui y con protección estatal. En la versión escrita en rapanui del tratado, se preserva a la isla la autodeterminación y propiedad de las tierras. Pero con la anexión a Chile, la isla pierde su autonomía y los rapanui quedan marginados de la gestión política y económica.

 

Al mismo tiempo, su población es sometida a un proceso de cambio para imponer la identidad chilena y los valores patrios desde los ámbitos educativo, jurídico y religioso, negando los derechos civiles a los rapanui hasta mediados del siglo siguiente.

 

 Desde 1956 se realizan trabajos de recuperación y reparación de Moáis

J. Munobius

 

En 1891, Chile vive una Guerra Civil y un período que le impide administrar la nueva colonia que dista a dos semanas en barco. Con lo cual, en 1895, entrega la isla en régimen de alquiler a la Compañía Explotadora de Isla de Pascua, dedicada al negocio ovino que se apropia la mayor parte de los terrenos para ganado de la isla. En ese momento, la función del Estado se limita a cobrar un alquiler y el poder efectivo en Rapa Nui lo ejercen los administradores de la compañía.

 

La gran ocupación por parte de esta empresa, obligó a los isleños a vivir en la ciudad de Hanga Roa -actual capital de la isla y único sector poblado-, para impedir que robaran ovejas o abandonaran el territorio. En este período y hasta la mitad del siglo XX, los hombres, mujeres y niños eran obligados a trabajar en el pastoreo. El pueblo rapanui fue sometido a maltrato, humillación, explotación y la privación de sus derechos de manera sistemática y sin ninguna protección de las autoridades chilenas.

 

En 1914, los rapanui se revelaron y liderados por María Angata Veritahi, una mujer de sesenta años, se manifestaron para pedir la recuperación de la autonomía de la isla y unas condiciones de vida dignas. Nuevamente, las instituciones chilenas hicieron oídos sordos. Hasta 1953, cuando las duras críticas internacionales contra Chile denunciaban las condiciones de esclavitud en las que se encontraba el pueblo rapanui, consiguieron que el gobierno chileno cancelara el contrato de alquiler a la Compañía Explotadora, para ceder la soberanía del territorio a las Fuerzas Armadas.

 

María Angata Veritahi, una mujer de sesenta años que en 1914 lideró

un movimiento reivindicativo para recuperar los derechos de los rapanui.

 

No hubo mejoras, el pueblo rapanui continuó desatendido y bajo una dura represión. Por fin en 1966, con la promulgación de la Ley Pascua, el Gobierno chileno reconoce a los rapanui sus derechos, les concede la nacionalidad chilena y el derecho a voto. Estos avances se consiguieron gracias a las fuertes protestas de 1964 en la isla, que reclamaban libertad de expresión, de movimiento y acceso a servicios públicos básicos.

 

"Cada año, unas 250 personas se quedan a vivir en la isla" 

 

Con la Ley Pascua, hay reformas que ofrecen mejores condiciones de vida a los isleños y se legisla el funcionamiento de los servicios públicos. Se constituye también el Consejo de Ancianos de Rapa Nui, integrado por 36 personas -uno por cada apellido de la isla-, como representación política y para la defensa de la tierra y la identidad de los habitantes de la isla. Tras el golpe de Estado del dictador Pinochet, en 1973, el Consejo de Ancianos fue disuelto.

 

Las reivindicaciones dan frutos

Con la vuelta de la democracia a Chile en los 90, comienzan una serie de reformas para la “rapanuización” de la isla, tanto en sus instituciones públicas como en los procesos políticos. En 1993 se crea la Comisión de Desarrollo de Isla de Pascua, formada en parte por representantes rapanui, elegidos por los habitantes de la isla y el presidente del Consejo de Ancianos. Otras reformas están orientadas a incluir la participación de los rapanui en el patrimonio cultural y la preservación de los recursos naturales.

 

Aeropuerto de Mataveri. 

 

Pero estos avances no son suficientes para los rapanui, que demandan una mayor autonomía política y un reconocimiento de sus derechos colectivos sobre las tierras y su restitución. Actualmente, un 70% de las tierras pertenecen al régimen fiscal chileno. En 2001 se creó el Parlamento de Rapa Nui, una organización política y social que no está reconocida por el Estado, pero se encarga de representar a los rapanui. Se añaden también, asuntos relacionadas con los problemas demográficos, culturales y ecológicos que vive la isla. La población aumenta progresivamente, con más de 7.750 habitantes y menos de la mitad pertenecen al pueblo originario. Cada año llegan, entre chilenos y turistas, unas 250 personas para quedarse en la isla. Este aumento de la población, repercute en el alza de los precios, en cómo preservar el patrimonio originario o en el riesgo ecológico que genera la sobrepoblación. Estas alertas, movilizaron nuevamente a los rapanui, que lograron en 2018, una nueva regulación para los permisos de estancia en la isla.

 

Te Reva Reimiro, bandera de Isla de Pascua

 

 

El caso Hito

La familia rapanui Hito, lleva años luchando por la restitución de sus tierras ancestrales, que denuncian fueron usurpadas por una empresa hotelera. En 1970, la matriarca del clan Hito, cedió 6,7 hectáreas de terreno al estado chileno a cambio de una casa.

 

Años más tarde, el terreno fue traspasado a otra entidad estatal que en 1981 lo vendió a un empresario. La familia Hito asegura que las hectáreas fueron "prestadas" al Estado para la construcción de un hotel que beneficiaría el crecimiento de la isla. "Sólo por 20 años", puntualizaba Marisol Hito, portavoz de la familia, en 2011.

El tema es que este acuerdo no quedó por escrito, la matriarca de la familia era analfabeta y la hicieron firmar un papel con una cruz.

 

Cráter del volcán Rano Kau. Su época de actividad fue hace más de 2 millones de años / Alan Britom

 

 

La cultura rapanui establece que la tierra es de los rapanui y solo puede ser traspasada entre familiares de esa etnia. En la isla, cuando llegaron los primeros "extranjeros", ya existía un sistema político, económico y cultural que protegía las tierras. Pero un marino chileno, con intereses económicos más allá de la soberanía, firmó unos acuerdos donde quedaba claro que la tierra es rapanui, sin embargo, él los “interpreta” como una cesión de soberanía y los rapanui, como un acuerdo de protección y desarrollo para la isla.

 

Haciendo caso omiso a los acuerdos con los rapanui, el gobierno chileno actúa por su cuenta y alquila los terrenos a una empresa particular para después, traspasarlos a las fuerzas armadas. Junto a estas acciones, se generan títulos de propiedad de dudosa legalidad, pero el estado chileno, los convierte en "legales" para venderlos a particulares, como es el caso del terreno del Hotel Hanga Roa, que la familia Hito reclama como suyos.

 

Hotel Hanga Roa, sobre los terrenos que el clan Hito reclama / Wikimedia Commons

 

 

En 2011, la Corte Suprema de Chile emite el fallo del juicio por los terrenos reivindicados por la familia Hito, y aunque era de esperar que los poderes políticos y económicos no iban a fallar en contra de los empresarios, no deja de ser llamativa la sentencia: "el Fisco de Chile se hizo dueño de toda la Isla de Pascua al tomar posesión de ella el marino chileno Policarpo Toro Hurtado, el 9 de septiembre de 1888". "Debido a lo anterior las personas que vivían allí [los rapanui] pasaron a tener la calidad de ocupantes irregulares de las tierras".

 

Esta sentencia es una rotunda negación de los derechos ancestrales del pueblo rapanui, una usurpación y un flagrante desconocimiento de las leyes internacionales que protegen a los pueblos indígenas, como es el caso del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que reconoce a los pueblos indígenas la propiedad de sus tierras y los gobiernos que ratificaron este acuerdo, como es el caso de Chile, lo deben acatar.

La familia Hito sigue su lucha frente a Goliat, para poder conseguir nuevamente sus tierras.

 

"La mayoría de los habitantes rapanui no se consideran chilenos"

 

Rapa Nui, para el imaginario chileno, es parte del territorio nacional en medio del Pacífico, exótico, misterioso, de fama mundial, lo que aporta un plus al chauvinismo nacional. Por su parte y en la actualidad, la mayoría de los habitantes rapanui no se consideran chilenos. Entre los chilenos continentales y los rapanuis, existe una brecha cultural e identitaria muy grande, con orígenes e historia muy diferentes que sumados a los antecedentes de desprecio, indiferencia y engaños, hacen que la población de la isla no termine de reconciliarse con Chile. Conseguir una mayor autonomía o iniciar un proceso legal hacia la independencia, es el camino que muchos isleños ven como mejor solución.

 

 

Arriba Ahu Tongariki con los moáis dando la espalda al Oceáno Pacífico.

Se cree que Tongariki fue el centro sociopolítico y religioso de Hotu Iti, uno

de los dos grandes clanes del sector este de la isla.

Abajo Playa de Anakena, con fina arena coralina.

Es la playa principal de las tres que hay en la isla.

 

 

En medio del Océano Pacífico, esta pequeña isla, exótica gracias a sus enormes moáis que la han llenado de enigmas, sigue una lucha incesante contra el destino y su pasado, en un intento feroz de reconquistar tradiciones, cultura, identidad y derechos que le han sido usurpados durante siglos.

 

Es Rapa Nui, o Isla de Pascua, un lugar distante de todos lados donde el turismo se presenta como una peligrosa dualidad, ofrece ingresos pero, a la vez, un problema de sobrepoblación turística en un territorio muy pequeño o

 

 

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