Series en serie

Es tiempo de series, moda de series y más series. Todos enganchados y siguiendo varias a la vez, o viéndolas a doble velocidad para ahorrar tiempo, es maravilloso, !que de series¡

 

La cuestión es que me he tomado un tiempo y me he dedicado a ver las ofertas de NETFLIX y HBO. Y están llenas de series, desde las más famosas a frikadas de series japonesas. Está claro que la apuesta de entretenimiento audiovisual, viene marcada por la cantidad, reservando la calidad a muy pocas producciones.

 Se prodigan las historias enrevesadas, raras, con altas dosis de traumas no superados en los protagonistas. Mucho flashback, adelante, atrás, en la vida de los personajes. Es tendencia también, viajar en el tiempo, detenerlo o lo que sea para generar una historia. Así un vuelo que se daba por desaparecido, aparece a los cinco años con todos sus pasajeros vivos y sin percatarse del paso del tiempo. O personas que aparecen en el mar y dicen venir del futuro. Cosas raras, bichos, entes, energías, suelen ser los enemigo en la mayoría de series; en otras, personajes malvados, codiciosos que se escapan capitulo tras capitulo y nos hacen sufrir hasta el final, cuando le descubren y atrapan. Mucho niño desaparecido en los guiones, a partir de ahí, todos sospechosos, lo mismo nos dicen que sí, que son culpables y que no lo son, y así, capítulo tras capítulo. 

 

Parece que la idea es ir probando para ver cómo reaccionan los espectadores, con lo cual, no es raro que nos hagan tragar algún capítulo soso, lento y que no aporta nada, ni a la trama, ni al entretenimiento, debe ser que les ha pillado el toro y mientras se les ocurre un buen guión para seguir, nos sueltan un capítulo truño. Porque no os creáis que está todo pensado y calculado, que va, la industria actual, salvando algunas honrosas excepciones, va a tirones, según la flipada de los mandamases del mercado de las series que, al ser humanos, algo ególatras y pedantes, también se equivocan. Porque hay series que uno no entiende cómo han llegado a grabarse.

 

Aunque cierto es, que la mayoría son americanas y pensadas para el público USA, por eso tal vez, uno no le pilla el chiste o la profundidad de los argumentos. No sé, puede ser.

 

"La de planos grabados con drones que nos estamos comiendo"

 

En cuanto a la estética, los planos y la narrativa gráfica, queda claro que los directores están encantados con los drones, la de planos grabados con drones que nos estamos comiendo. Las escenas están llenas de planos desde drones, menudo invento y mucho más barato que las antiguas "tomas aéreas" en helicóptero. Pues eso, que el efecto es muy guapo y además barato, así es que, drones.

 

En el lenguaje visual, se lleva el plano abstracto en las cabeceras. En los contenidos, movimientos de cámara suaves, muchos planos de detalles y cámara fija frente a los parabrisas. Hay algunas que intercalan preciosos paisajes que son de agradecer, otras, se deleitan en escenarios oscuros, claustrofóbicos y tétricos. Hay para todos los gustos.

 

La producción de series españolas, quizá tome más en cuenta la calidad, sin venirnos arriba pero, al menos, no se producen morrallas de manual e incluso, los temas son algo más diversos. En cualquier caso, cuando uno se engancha a una serie, no hay nada que hacer, hay que dejarse llevar y esperar el final para valorar si merece la pena otra temporada o ya está todo el zumo exprimido.

 

En cuanto a las plataformas de pago, no termino de aplaudirlas, cuestan un dinero y en el caso de HBO, sus actualizaciones de contenidos son imperceptibles. Netflix es más ágil y el "agregados recientemente" se nutre con frecuencia, eso sí, en modo fábrica de churros o

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