El museo que maravilla

12/01/2019

El cómo fue construido y los tesoros que alberga, lo convierten en una auténtica maravilla que cobija colecciones de antigüedades clásicas, antiguo oriente y arte islámico. Destacan la puerta de Ishtar de Babilonia, el altar de Zeus o la puerta del mercado de Mileto. Es el museo más visitado de Berlín, con una media de un millón de visitantes al año. Es el Museo de Pérgamo.

 

 Este museo lleva el nombre de una de sus principales atracciones, el Altar de Pérgamo.

 

El primer dato importante, es sobre cómo obtener las entradas para su acceso. Lo mejor es hacerlo por internet, aunque sea un día antes de la visita que hemos programado. De esta manera, se evita el hacer unas largas colas

a la entrada. Con la compra anticipada, el acceso es directo. Eso sí, la entrada fija una hora, que puedes elegir, y debes respetar sin retraso.

 

El museo se divide en tres alas donde se encuentran las colecciones permanentes: la de Antigüedades Clásicas, la del antiguo Oriente próximo y la de Arte Islámico. Hay que destacar, que hasta este 2019 -no hay fecha concreta- permanece cerrada por obras y restauraciones, el ala norte. Y es en esta sala donde se encuentra una de las principales atracciones como es el Altar de Zeus de la ciudad de Pérgamo. Es una pena pero, quedan otras salas llenas de maravillas. Es tanto lo que hay que ver, que hace falta contar con al menos unas dos horas para hacer

un recorrido razonable. Sugerimos también, alquilar los auriculares de audio guía que nos irán explicando lo que vamos viendo y en el idioma que nos interese. Nada más entrar al museo y una vez pasada la tienda de souvenirs, encontramos una gran sala de recepción que incluye un guardarropía y el punto de alquiler de auriculares. Dentro, la temperatura es cálida, con lo cual, es aconsejable dejar la ropa de abrigo para tener una visita más cómoda.

 

"Fue inaugurado en 1930, primero se trajeron las obras monumentales y a partir de ahí

se levantó el edificio"

 

Casi 90 años

El Museo fue inaugurado en 1930 y su propio concepto inicial, lo convierten en una excepción única. El edificio

no fue construido para albergar obras de arte, primero se trajeron las obras, algunas de ellas reconstruidas piedra

a piedra y de enormes dimensiones, y a partir de ahí, se construyó el Museo. De esta manera, las propias maravillas expuestas, en su mayoría arquitectónicas, constituyen las paredes y las columnas de este peculiar edificio, integrado en la conocida Isla de los Museos, en el río Spree, junto al corazón de Berlín.

En esta isla se encuentran también, además del Museo de Pérgamo, el Museo Antiguo, el Museo Nuevo, la Antigua Galería Nacional y el Museo Bode.

 

Las colecciones

En la Colección de antigüedades clásicas, destacan el Altar de Zeus de la ciudad de Pérgamo, que por ahora no es posible visitar; la puerta del mercado romano de Mileto, la Fachada de Mushatta y una importante colección de estatuas helenísticas. Por su parte, la colección del Antiguo Oriente Próximo, tiene como principal atracción la Puerta de Ishtar de Babilonia, además, la vía procesional, un modelo de la torre de Babel y una copia del código

de Hammurabi, uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado y uno de los ejemplares mejor conservados de este tipo de documentos creados en la antigua Mesopotamia.

 

Arriba Altar de Zeus de la ciudad de Pérgamo. / Jan Mehlich

Abajo Puerta de Ishtar de Babilonia / Jaime Becerra

 

 

"Aquí hay piezas de la Alhambra de Granda"

 

La colección de Arte Islámico está ubicada en el ala sur. Entre sus maravillas figura "el salón de Alepo" (una estancia de madera pintada) y los nichos de oración de Konya (Turquía). Pero eso no es todo. En sus catorce salas se despliegan hallazgos de excavaciones realizadas por arqueólogos alemanes donde actualmente se encuentran: Irak, Siria y Turquía. Incluso hay piezas de la Alhambra de Granada, como una cúpula adquirida en 1978 por el Museo, por un millón doscientos mil euros, aproximadamente. Es una rara muestra de arte musulmán llegada a Alemania en circunstancias no aclaradas. Se trata de una cúpula de 4,25 metros cuadrados procedente de la Torre de las Damas, de la Alhambra granadina.

 

Cúpula de la Torre de Las Damas de la Alhambra de Granada. / Jaime Becerra

 

 

La puerta de Ishtar

Nada más subir a la primera planta por las escaleras y a mano derecha, nos encontramos con la impresionante Puerta de Ishtar, es inmensa, de 10 metros de altura por 14 de ancho, fue una de las ocho puertas monumentales

de la muralla interior de Babilonia, a través de la cual se accedía al templo de Marduk, donde se celebraban las fiestas del año nuevo. El nombre de Ishtar es debido a la diosa a la que estaba consagrada. Fue construida en el 575 antes de nuestra era por Nabucodonosor II, en el lado norte de la ciudad. Se compone de adobe y cerámica vidriada, la mayoría de color azul debido al lapislázuli más otras piezas doradas o rojizas. Estas últimas se disponen dibujando la silueta de dragones, toros, leones y seres mitológicos. La parte inferior y el arco de la puerta están decorados por filas de grandes flores semejantes a margaritas. Los restos de la puerta original fueron descubiertos en Babilonia durante las campañas arqueológicas alemanas de 1902 a 1914. Pieza a pieza se trasladó a Alemania, donde se reconstruyó en 1930 en este museo.

 

Detalle de los muros de la Puerta de Ishtar con la figura de un león. / Jaime Becerra

 

 

Puerta del Mercado de Mileto

Al cruzar la Puerta de Ishtar, accedemos a un amplio espacio donde se encuentra la puerta romana del Mercado

de Mileto. La puerta se construyó en el siglo II, muy probablemente durante la época de Adriano hacia los años

120 o 130. Reemplazó a un propíleo dórico y se empleó como entrada norte al ágora o mercado situado en Mileto, en la actual Turquía. La puerta fue restaurada en el siglo III debido a los daños sufridos a causa de un terremoto. Cuando Justiniano fortificó Mileto en 538, la puerta se incorporó a las murallas de la ciudad. La puerta es un gran monumento de mármol de unos 30 metros de ancho, 16 metros de alto y 5 metros de profundidad. La estructura, dispuesta en dos plantas, tiene tres huecos de acceso y un gran número de salientes y nichos. Al nivel de la cubierta y entre las plantas se disponen frisos ornamentados con relieves de toros y flores. Los frontones, que sobresalen de la estructura, están sujetados por columnas corintias y compuestas.

 

Puerta del mercado de Mileto. / Jaime Becerra

 

 

La puerta no es totalmente original, debido a que se conservó muy poco de la base y del piso inferior a lo largo de los siglos. La reconstrucción se realizó con materiales como el ladrillo, el cemento o el hierro, la estructura está fijada al muro trasero mediante vigas. Cuando la puerta estaba ubicada en Mileto, los nichos de la segunda planta albergaban estatuas de emperadores, algunos de los cuales representados luchando contra los bárbaros.

 

Se construyó en Mileto en el siglo II pero quedó destruida por un terremoto en los siglos X - XI. A principios del siglo XX fue descubierta por un equipo de arqueólogos alemanes y al igual que se hizo con la Puerta de Ishtar, se reconstruyó en el museo de Pérgamo. La puerta sufrió daños durante la Segunda Guerra Mundial y fue sometida a una profunda restauración en los años 50.

 

El Altar de Pérgamo

Como ya hemos contado y con cierta insistencia, el Altar de Pérgamo por ahora no es posible visitarlo. Será durante este 2019 cuando se vuelva a abrir ese ala. Fue descubierto en 1871 por el arquitecto alemán, Carl Humann, el altar fue transportado y reconstruido en Berlín en 1886, en virtud de un acuerdo de 1879 entre Alemania y el Imperio otomano. Desde hace algunas décadas, el Estado turco reclama su restitución sin éxito.

 

Parte del museo dedicado al época helenística. / Jaime Becerra

 

Es un monumento religioso de la época helenística construido originalmente en la acrópolis de Pérgamo, a principios del reinado de Eumenes II, en 197-159 antes de nuestra era. Sus frisos monumentales representan en

su parte exterior una Gigantomaquia o lucha entre dioses y gigantes, y en la cara interior la historia de Télefo, el legendario fundador de la ciudad. Estos frisos están considerados una de las obras maestras de la escultura griega antigua y representan la culminación del llamado barroco helenístico.

 

La tipología del edificio no era la de un templo, sino que probablemente era el altar de un templo. Se cree que su referencia de culto fue el templo de Atenea, aunque otra posibilidad es que Zeus y Atenea fueran venerados por igual en este lugar. El altar era un edificio rectangular en forma de U que se elevaba sobre un gran podio, al cual se accedía a través de una escalinata monumental. Tenía dos niveles: el inferior, formado por un muro continuo donde se representó el friso de la Gigantomaquia, y el superior, constituido por una doble fila de columnas de orden jónico. La escalera quedaba cerrada por dos cuerpos laterales que avanzaban hacia el frente del edificio. Al acceder al interior se atravesaba otra doble columnata jónica hasta llegar a un patio cerrado donde se hallaba el altar de los sacrificios. Las dimensiones originales del altar eran de 69 metros de longitud, 77 metros de anchura y 9,70 metros de altura. La parte que se conserva mide 36,44 metros de ancho por 34,30 metros de profundidad, y la escalera frontal tiene una anchura de 20 metros.

 

 

Pérgamo fue la capital de los atálidas y una de las ciudades más importantes de los reinos helenísticos que se desarrollaron tras la muerte de Alejandro Magno. Los reyes que le sucedieron ordenaron construir notables monumentos como símbolo de su poder, inspirados por las grandes ciudades de la época clásica.

La antigua ciudad de Pérgamo se hallaba situada en el noroeste de Asia Menor, actual Turquía, a 30 km de la costa del mar Egeo y frente a la isla de Lesbos, en la región llamada Eólida.

 

Fachada de Mushatta

En el ala sur del museo y dentro de la colección de Arte Islámico, encontramos la fachada de Mushatta. Pertenecía al Palacio de Mushatta, construido a más de 30 km de la actual capital de Jordania, Ammán, durante el período omeya. Se desconoce la fecha exacta de su construcción pero se cree que es de la época del califa Walid II (743-744). Para la realización de esta residencia de invierno y almacén se utilizaron, a pesar de ser una edificación omeya, ladrillos cocidos colocados sobre unos cimientos finamente labrados en piedra.

 

 Fachada de Mushatta / Jaime Becerra

 

Después del asesinato de Walid II, el palacio fue abandonado y, posteriormente, acabó desmoronándose por un terremoto. Los restos del palacio, descubiertos y excavados por primera vez en 1840, fueron regalados por el sultán otomano Abdul Hamid II al emperador Guillermo II y trasladados a Alemania en 1903.

 

Durante el bombardeo de Berlín, en la II Guerra Mundial, la Fachada de Mushatta quedó gravemente dañada por la metralla y necesitó de delicadas obras de reconstrucción. Tiene una longitud de 33 metros por 5 metros de altura

y cuenta con dos de las bases de las torres que antiguamente protegían el palacio. Posee una rica decoración con molduras que crean espacios triangulares decorados con rosetas y elementos vegetales, sobre todo zarcillos de vid, con algunos motivos animales, reales y fantásticos (grifos y centauros), que enriquecen el altorrelieve.

 

El Museo de Pérgamo está lleno de joyas históricas, desplegadas por todas sus salas

de gran amplitud y muy bien ambientadas.

Es el museo más visitado de Berlín, con una media de un millón de visitantes al año.

 

Si bien nos hemos referido a estas maravillas con más detención, debido a su importancia histórica y monumentalidad, el museo está lleno de piezas, obras y objetos de gran belleza e importancia. Recorrerlo es descubrir, fascinarnos y aprender, conocer la existencia de culturas y tipos de arte que, seguro, nos sorprenderán como el arte safávida de Persia, el Ilkanato mongol, el arte sasánida de Asia Occidental, el arte Mogol, el otomano

o la dinastía Timúrida. Podemos ver también piezas curiosas como juguetes, puntas de flechas y lanzas, moldes para fabricar collares, cofres o figuras eróticas, entre otros tantos objetos de lo más variado.

 

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La variedad de piezas, objetos y obras es inmensa, desde artículos pequeños hasta fachadas enteras de altares y mercados, arcos, puertas, habitaciones, alfombras y tapices. / Jaime Becerra

 

Entrar al Museo de Pérgamo es entrar a otro mundo, un lugar donde el tiempo se detiene a medida que vamos recorriendo sus alas y salas. Es un Museo que maravilla o

 

 

 

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