El pollo Mike

Si les preguntan a Ustedes, ¿Cuánto tiempo puede sobrevivir un pollo al que le han cortado la cabeza?, probablemente dirían que unas horas. Mike sobrevivió durante 18 meses.

El próximo 13 de septiembre de 2019 se cumplirán 27.000 días de aquel acontecimiento. Esta es su historia.

 

Foto: LIFE 

 

Lloyd Olsen era un granjero de un pueblo de Colorado llamada Fruita. El 10 de septiembre de 1945 se dispone a matar un pollo para la cena. El granjero, sale al corral con su hacha y, en su mente, una idea: “como a mí suegra le gusta especialmente el cuello del animal, apuraré el golpe para salvar lo más que pueda”.

Aquel bicho especialmente seleccionado sobrevive ante el pasmo de la familia, que ve cómo, tras unos momentos de shock, se levanta del polvoriento suelo, comienza a andar e intenta acicalar, inútilmente, su plumaje. Parece que ha perdido la cabeza por segunda vez ese día. Aquella mañana cantó su último kikirikí, pero no murió. Dio origen a la legendaria historia del pollo sin cabeza.

 

El animal engorda, recupera el equilibrio y, arrogante, se pasea por el gallinero

 

El Señor Olsen lo mete en una caja de madera de las que utiliza para recoger manzanas y lo deja toda la noche en el porche a ver qué sucede. A la mañana siguiente, obviamente el gallo no canta pero sigue vivo, respira. Lloyd se las ingenia para alimentarlo. Con un gotero le administra leche disuelta en agua a través del orificio de la tráquea; también, pasado un tiempo, papilla de maíz molido. El animalito engorda, recupera el equilibrio y, arrogante, se pasea por el gallinero que, atónito estira el cuello y mira con curiosidad a su nuevo vecino de corral. Pero es su dueño el que más orgulloso está del monstruito y hace apuestas y chanzas en los bares del pueblo a costa del pájaro descabezado.

Arriba El granjero Lloyd alimenta con un gotero a Mike, a través del orificio de la tráquea.

Abajo El pollo sin cabeza, paseando por el gallinero. Fotos: LIFE 

 

La noticia salta a los periódicos locales. A la semana siguiente lleva al animal a la Universidad de Salt Lake City para que estudien el caso. El gallo, de raza Wyandotte, ha sobrevivido porque el hachazo respeta la parte del cerebro que ordena las funciones primordiales y un oído. Un coágulo de sangre impide que se desangre.

 

La prensa nacional se interesa por el asunto. Así Mike -nombre que recibe el ave- se convierte en una celebridad. Life Magazine manda al fotógrafo Bob Landry, el retratista de los famosos de Hollywood, para hacer un reportaje. Suyas son las fotos que ilustran este artículo.

 

Landry que ha fotografiado a Rita Hayworth en salto de cama, a Marilyn, a Joan Fontaine, a Fred Astaire saltando en frac, a Ingrid Bergman despanzurrada en la nieve y ha estado en el desembarco de Normandía con Robert Capa formando parte de la media docena de fotoperiodistas que Life envía a las costas francesas, durante la segunda guerra mundial, se queda pasmado ante su modelo sin cabeza. Le hace posar: ha nacido una estrella mientras su fama discurre en los días del triunfo atómico de USA sobre los devastados japoneses, que ven como, una nueva arma es capaz de vaporizar 80.000 almas en un segundo. Tiempos nuevos, tiempos salvajes, como cantan más tarde “Los ilegales”.

 

Hope Wade, un espabilado promotor de espectáculos, propone a los Olsen montar una función de circo. Así, en los siguiente 18 meses “Milagro Mike”, emprenderá una gira por varios Estados de la Unión. Por veinticinco centavos la entrada, ciudadanos de Nueva York, Atlantic City, Los Ángeles o San Diego llenan las salas y los bolsillos de Wade y los Olsen. Pero una noche, en un motel de carretera de Phoenix, Mike empieza a resoplar a través del agujero de su maltrecha tráquea y cuando su dueño quiso echar mano de la maletita donde guardaba las pipetas, se da cuenta de que la ha dejado olvidada con los pertrechos de su famoso pájaro, en el lugar de su última función. Mike, capaz de recaudar hasta 4.500 dólares mensuales, muere asfixiado.

 

Hope Wade, el promotor de Mike, junto a su “estrella”

y con la cabeza del pollo en un frasco. /Scientific American Blog

 

El éxito de las funciones de Mike durante sus giras le dio a los Olsen el dinero suficiente para comprar un tractor y desarrollar su granja con un mejor porvenir. Lloyd nunca se perdonó del todo haber olvidado las pipetas en algún local oscuro del desierto de Arizona.

 

La fama de Mike desató una fiebre avicida por todo el país

 

La fama de Mike desató una fiebre avicida por todo el país. Todos buscan “fabricar” otro candidato degollado para ocupar su lugar en el show business. Sólo algunos consiguieron sobrevivir un día o dos, el resto, a la cazuela.

 

En Fruita, su pueblo natal, se celebra desde hace 20 años, en mayo, un festival en su honor. Reportajes, canciones y una película rinden honor al bicho alado y descabezado más famoso del mundo.

 

En Fruita, pueblo natal de Mike, se celebra desde hace veinte años en mayo, un Festival

conmemorativo del famoso acontecimiento del pollo sin cabeza. / Fruita Festival

 

Mundopollo

Mientras buscábamos datos para esta nota, encontramos algunas cosas curiosas y otras inquietantes. En México la fundación Rockefeller financió la investigación que emprendieron exiliados españoles para desarrollar la industria avícola en la república mexicana en una época en la que las necesidades de alimentación en masa de la población eran apremiantes. También desarrollaron un tipo de forraje para que las gallinas pusieran huevos colorados, pues detectaron que el consumidor los apreciaba más.

 

Actualmente se sacrifican 50.000 millones de pollos al año para alimentar a la población mundial. Toda la cría de animales de granja, especialmente el vacuno, es 30 veces más caro y contaminante que la producción de proteínas vegetales. En un mundo cada vez más insostenible desde todos los puntos de vista dan ganas de hacerse vegano. Lo dejamos como propósito de año nuevo.

 

En la época del imperio británico de la reina Victoria, se puso de moda la cría de pollos exóticos y bellos

 

En la época del Imperio británico de la reina Victoria, se puso de moda la cría de pollos exóticos y bellos. La fiebre se extendió tanto que se formaron clubes y se organizaron competiciones de belleza y crianza. Se pagaban cantidades astronómicas por los mejores ejemplares. Los burgueses y nobles competían entre ellos y los criaban en sus bellos jardines donde los mostraban a sus visitas. Últimamente ha habido un cierto renacer de esta cultura, tal vez impulsada por un embajador francés en Madrid, que las criaba en los espléndidos jardines del palacete de la calle María de Molina, residencia del embajador, donde la Jet acudía a las fiestas y encuentros diplomáticos.

 

 Gallina de Transilvania

 

Al otro extremo de la galería de bellezas emplumadas se encuentra la fea del corral: la gallina de Transilvania. Esta raza podría haber sido creada por algún descendiente del Conde Drácula que intentara civilizar y apaciguar sus costumbres gastronómicas creando una gallina con el cuello desplumado, con el objeto de chuparle la sangre sin catar las desagradables plumas. Al parecer los nazis intentaron eliminar este extraño linaje de aves, pues lo asociaron a los animales de granja de las razas inferiores. Incluyeron en su asesina legislación de limpieza étnica, a los animales que consideraban propios de judíos, gitanos y demás etnias “molestas” o

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