La gran Mezquita

La Mezquita Hassan II, está a las afueras del núcleo urbano de la ciudad, a la orilla del océano Atlántico, entre

el puerto y el faro de Casablanca. Es el templo más alto del mundo y el segundo más grande después

de la mezquita de La Meca. En agosto pasado, cumplió 25 años.

 

La Mezquita de Hassan II, erigida junto al océano Atlántico, entre el puerto y el faro de Casablanca.

 

 

Casablanca está situada al oeste de Marruecos, junto al océano Atlántico y a 80 km al sur de Rabat, la capital administrativa del país. Es la ciudad más grande de todo el territorio marroquí, centro económico y comercial

de Marruecos. Su población es de unos siete millones de habitantes y cuenta con uno de los puertos artificiales más grandes del mundo, el más grande del norte de África y puerto principal del reino junto con el de Tánger.

 

El centro de la ciudad es un bullir constante que hace equilibrios entre las viejas tradiciones bien resguardadas en la Medina, y la vocación europeísta de diversos sectores que aceleran el paso hacia la modernidad.

 

Atardecer en la explanada de la mezquita, entre arcos y filigranas.

 

 

Desde el centro y en taxi, me dirijo a la famosa Mezquita de Hassan II, uno de los grandes orgullos de la ciudad

y de la que todo el mundo me ha hablado, con el severo aviso de que no puedo perderme esa maravilla. Los taxis en Marruecos son baratos, en diez minutos y tras sortear diversos obstáculos en la carretera, a golpe de claxon, llegamos al Boulevard Sidi Mohammed Ben Abdallah donde está la mezquita. Es inmensa, una auténtica mole que impresiona y sobrecoge. Grandes explanadas permiten a los fieles pasear, orar o simplemente descansar y sentirse cerca de lo divino, del profeta. El exterior de la mezquita ocupa unos treinta mil metros cuadrados y puede albergar hasta 80 000 personas. La construcción mide 200 metros de largo por 100 de ancho.

 

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Minarete de 127 metros de alto y llegada de los fieles a la oración.

 

 

El más alto del mundo

Es el templo más alto del mundo, con un minarete de 172 metros de altura coronado con un rayo láser visible a 35 kilómetros a la redonda, cuyo haz se disipa en dirección a la Meca.

La mezquita cuenta con las últimas tecnologías antisísmicas, suelo con calefacción, puertas eléctricas, 78 pilares para sostener el techo de cedro que se abre para contemplar el firmamento y un ascensor rápido que sube por

el minarete en un minuto. Los altavoces para amplificar la voz del imán, están discretamente integrados en los artesonados de las columnas.

La mezquita cuenta con las últimas tecnologías antisísmicas, suelo con calefacción, puertas eléctricas, 78 pilares para sostener el techo

de cedro que se abre para contemplar el firmamento y un ascensor rápido que sube por el minarete en un minuto.

 

 

Se pueden ver también unas impresionantes lámparas de cristal de Murano, de casi mil kilos cada una. Es un templo lleno de tesoros, por eso está bien protegido con sus veinticinco puertas de titanio y latón. La mezquita cuenta también con una Madrasa (escuela coránica), salas de conferencia, hammam, bibliotecas coránicas y un aparcamiento subterráneo. Destaca la sala de oraciones, con capacidad para unos veinticinco mil fieles y en cuya parte baja se haya la zona de abluciones (purificación ritual del cuerpo antes de los actos religiosos) y en la que

hay 41 fuentes de mármol y paredes de estuco. Normalmente los fieles usan los grifos de la pared para "purificarse con agua" antes del rezo, las fuentes sólo se usan en ocasiones especiales. El hamamm no está abierto al público

y, según me cuentan, no se usa y ha quedado más como un arrebato de ostentación que otra cosa.

 

En todos los lugares de la mezquita está presente la calidad y riqueza del trabajo de los artesanos marroquíes.

 

 

En todos los lugares de la mezquita está presente la calidad y riqueza del trabajo de los artesanos marroquíes: madera tallada, celosías, azulejos, frescos y mosaicos nos sorprenden a cada golpe de vista.

 

La elección de Casablanca como sitio de construcción, fue una decisión del anterior rey Hassan II, según sus palabras, "la capital del poder económico debía poseer un emblema que la distinguiera frente a otras poblaciones del país." Además, su edificación sobre un terreno de 14 hectáreas, de las cuales 5 fueron ganadas al mar, se debe a que Hassan II siguió a pies juntillas el siguiente versículo del Corán: «El trono de Alá se hallaba sobre el agua».

 

Una mujer sale de la oración y se dispone a cruzar la explanada.

 

 

El arquitecto

La mezquita es obra del arquitecto francés, Michel Pinseau, es la obra más importante de su carrera profesional. Pinseau, fallecido en 1999, trabajó dos décadas en Marruecos con obras tan importantes como las remodelaciones de las ciudades de Fez, Meknes, Marrakech, Agadir y Rabat.

También diseñó la Ciudad Real, construida a 10 kilómetros de la capital. Los trabajos de construcción de la mezquita empezaron el 12 de julio de 1985 y se inauguró el 30 de agosto de 1993, hace ya justo, 25 años. En la construcción trabajaron unas 2.500 personas y 10.000 artesanos marroquíes especialistas en mármol, granito, madera, mosaicos, escayola... para elaborar techos, suelos, columnas, etc. El coste aproximado de la mezquita fue de unos 5.494 millones de dirham (unos 504,85 millones de euros). Para conseguir fondos, el rey Hassan II lanzó una campaña de suscripción pública, el resto fue aportado por empresas, particulares y por el Tesoro Real.

El faro de Casablanca visto desde la mezquita y el movimiento incesante alrededor del templo.

 

 

Es la única mezquita de Marruecos abierta a los no musulmanes y sólo es posible recorrerla con visita guiada en: inglés, francés y español. Los guías hablan bien el castellano, explican el Ramadán, el rezo separado y nos aproximan al Corán.

 

Sin embargo, su construcción también conoció duras críticas de varios sectores de la sociedad marroquí por su elevado coste, así como por la demolición de las viviendas marginales que había en el lugar donde se construyó.

 

 

La mezquita es una gran muestra del arte religioso islámico.

Cada día, las personas de mantenimiento se encargan de que todo esté en su sitio y funcionando.

 

 

Consejos prácticos

La Gran Mezquita de Hassan II, es un templo de gran significado religioso y hay que mostrar respeto en todo momento. Por eso y para no herir sensibilidades, se debe llevar calzado cerrado y pantalón largo. Las mujeres

no necesitan cubrirse la cabeza. Es aconsejable llevar calcetines ya que hay que quitarse los zapatos para acceder

a las sala de oraciones. En cualquier caso, los guías ofrecen unas bolsitas de plástico para enfundar nuestros pies.

 

Paseo junto a la mezquita

Después del recorrido por la mezquita, bajo por un camino junto a un muro que da al mar. A mi izquierda está el faro de Casablanca, a la derecha, la mezquita, y a lo largo del muro, discretas parejas se enseñan su amor a través de la palabra y casi sin contacto físico, es el respeto a su religión, a veces tan severa.

En el muro junto a la mezquita, el amor se habla, no se toca.

 

 

El templo es “faraónico”, la Gran Mezquita de Casablanca es una obra maestra de la arquitectura islámica y todo

lo que sucede en ella y a su alrededor, un inmenso mundo lleno de vivencias e historias.

Es, sin duda, un lugar para visitar.

Nerea Arriaza / Maskao

 

Galería de Fotos / Jaime Becerra

 

 

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