El ancla de Hassan

20/05/2018

Con más de treinta años en funcionamiento, el Cambalache se ha convertido en un local de culto en la ciudad de Cádiz. Regentado desde sus inicios por Hassan, un baidaní de sonrisa tranquila y voz profunda, es la guarida perfecta de los amantes del jazz en la noche gaditana.

 

 Hassan en la puerta de el Cambalache

 

Su fachada no es llamativa ni está decorada con grandes letreros, casi pasa desapercibida para quienes no son habituales. Un par de farolillos en los laterales son el "faro guía" de un sitio que rezuma encanto nada más cruzar la puerta. Una atmósfera especial, con música de blues y jazz, nos da la bienvenida mientras en la barra, simpático, ágil y solícito, está Hassan, dispuesto a que nos sintamos cómodos.

 

El Cambalache no es muy grande, es un local recogido, un Club de jazz como los de las viejas películas americanas donde solo falta el humo. Su entrada es un pasillo que se estira paralelo a la barra. Fotos y cuadros relacionados con el jazz y el blues, se despliegan por las paredes dejando a las claras a qué sitio hemos llegado. Al final del pasillo y la barra, se abre un espacio más grande con mesas y al fondo está el escenario, pequeño pero bien aprovechado en el que caben una batería, amplificadores, altavoces, instrumentos y los músicos que cada martes

y jueves desgranan aquí sus repertorios.

 

Hassan nos recibe con puntualidad británica y una sonrisa ancha. Su voz es profunda y agradable, seguramente gracias a tantas noches de vigilia al son del jazz. Camisa a cuadros blancos y rojos, vaqueros, zapatillas y un aire enérgico pero pausado, dan a este "marinero en tierra" un aspecto afable y cercano.

 

Le propongo, antes de empezar la entrevista, hacer una foto en la puerta del Cambalache sentado en un taburete

y aprovechar la poca luz natural que queda. “Voy a parecer un portero” me dice con tono jocoso, reímos a la par

y le digo que tranquilo, que todos sabemos quién es el jefe.

 

¿De dónde eres Hassan?

Soy de Casablanca, Marruecos.

 

“Vine con una beca para estudiar náutica. Al final no acabé pero he echado el ancla en este bar”

 

¿Y cómo surge lo de venir a Cádiz?

Vine con una beca para estudiar náutica. Al final no acabé pero he echado el ancla en este bar. Mi mujer es de aquí de Cádiz, del barrio "Avecrem", tuvimos un niño y eso cambió todo.

 

¿De la beca a echar el ancla?

No hombre, he estudiado aquí un año y pico, incluso fui a Canarias a hacer prácticas de mar, a Lanzarote.

En esa época eran los principios del noviazgo. Ya cuando nació el primer niño, "pa qué va a ir a la mar" -sonríe con tono socarrón-.

 

¿Y lo de montar un bar de jazz?

Como te he dicho, al saber que venía un niño y nos íbamos a casar, ya la idea no era ir a navegar. Con lo cual, intentamos hacer un negocio aquí, en tierra, para quedarme. Cogimos este bar por un traspaso y aquí estoy.

 

Hassan en una de las mesas del Cambalache.

 

 

¿Entonces ya te gustaba el jazz?

Este local antes era un bar de música disco. Entramos nosotros, luego metí a mi cuñado al que le gustaba la música de los 80 que estaba de moda con grupos como los Ilegales, Radio futura, Golpes bajos y seguimos como disco bar. Pero la verdad, a mí me gustaba pero no me gustaba, y cuando terminaba de trabajar, ponía jazz y blues, que es lo que realmente me gusta.

 

¿De dónde te viene lo del jazz?

Pues de chico en Casablanca, del barrio y los colegas, de la moda de aquella época. Ya en Essaouira había un movimiento musical interesante y donde todavía hay uno de los Festivales más importantes de música y música étnica del mundo. Allí estaban las principales figuras y de "pivitos" íbamos nosotros, claro.

 

¿Cuándo empiezas con este bar?

En 1984 - 85

 

¿Sabes si ha existido algún otro local de jazz con tanto carisma como el Cambalache en Cádiz?

Bueno, sin duda Cambalache es el local donde más suena jazz. Y antes, aunque no había Clubs de Jazz, algunos ponían jazz, como en La Chimenea, por ejemplo. Después de cerrar aquí íbamos a La Chimenea a escuchar jazz. Pero el Cambalache ha sido y es el único Club de Jazz y blues que yo sepa.

 

Después de tantos años funcionando, el Cambalache es como un club de amigos.

 

 

¿De dónde salió el nombre del bar?

El nombre de Cambalache salió en el 1985 más o menos, yo veía que había mucha gente mezclada, franceses, marroquíes, españoles... y dije: a esto lo vamos a llamar Cambalache, aquí hay mucho cambio, mucha mezcla y así salió el nombre.

 

No parece que la gente de Cádiz sea muy de jazz, ¿qué opinas?

Hay un grupo grande de músicos de jazz aquí en Cádiz, pero la gente es más de carnaval. Pero hay seguidores del jazz, si no, no se mantendría el Cambalache si no hay gente. Pero hay muchos chavales metidos en el jazz que vienen aquí los martes a tocar y la verdad es que son estupendos, da gusto ver a esa juventud que toca jazz y no música electrónica o reguetón de chim pum pum.

 

¿Qué tipo de gente viene al Cambalache?

Hay diferentes tipos, gente mayor, jóvenes de 18 -19 años... hace unas semanas pasó un chico de 19 años tocando la guitarra española y no veas. Pero la mayoría son mayores, más maduros, son clientes de toda la vida, de hace 30 años, nos hemos hecho mayores todos. Pero no dejan de venir jóvenes que son la cantera.

 

Ambiente durante una actuación con público variado

 

 

¿Cuáles han sido las mejores épocas del local?

La verdad es que en la época de lo que se llamó "el botellón", había más dinero en Cádiz y ahora veo poco dinero en la calle. Además se están cerrando bares, ya la noche no es como antes donde había muchas zonas que estaban llenas de gente, ya la noche ha dejado de ser potente. Hubo una época en que sí.

 

¿A qué hora cierra el Cambalache?

Yo tengo derecho hasta las tres de la mañana. Y ya está bien -sonríe-. Antes estábamos hasta las 4 -6 de la mañana, ahora no podría porque los años se notan -vuelve a reír-.

 

¿Qué días hay actuaciones en vivo?

El martes hay Jam Session a las que vienen alumnos y gente joven. En la Jam Session sube un músico, sale otro y se van turnado, es muy divertido y hay chicos muy buenos que van improvisando. Y los jueves vienen grupos, son gente ya más rodada y muy buenos. También hay actuaciones de fusión flamenca muy interesantes.

 

¿Abres todos los días?

Menos el domingo y el lunes, todos los demás días, es decir, de martes a sábado de 21:00 a 03:00 h, que como te dije antes, ya está bien.

 

“A los músicos les gusta venir aquí, están en su casa, en su local”

 

¿Cómo se gestiona el atraer y traer músicos para las actuaciones?

Ya nos conocen y vienen ellos, no hay que mover mucho. A los músicos les gusta venir aquí, se encuentran en casa, en su local. Y el nivel es muy bueno. Por aquí han pasado Chano Domínguez, Alfonso Gamaza, Manolo Perfumo, Tito Alcedo...

 

Desde el escenario se puede ver la amplitud del local.

 

 

¿A qué se debe el éxito de Cambalache durante tantos años?

La verdad es que no lo sé, pero la gente vuelve y lo importante es eso, que la gente vuelva. No es venderle en el momento la cerveza, tienes que intentar que vuelva, hacerlo sentir como un coleguita, un amigo, lo presentas a la gente, que se haga un poquito con el local y así vuelve una y otra vez. Aquí se ha creado una atmósfera, un ambiente de amistad, de amigos... es que son muchos años y dicen que el roce hace el cariño. Y la gente un día viene mal, otro alegre y tú estás siempre escuchando, entonces ya vienen al Cambalache por su propio pie, no hace falta más. Es una suma de todo. Y está lleno de muchos artistas, la verdad, vienen escritores, pintores, músicos, poetas, etc. También tenemos exposiciones de pìntura, si alguien quiere exponer le dejamos la pared. Ahora mismo hay pinturas de Hassan Bensiamar y otras de Chema y una amiga, son pinturas relacionadas con el jazz, algunas son regalos.

 

Las nuevas generaciones vienen pisando fuerte

 

 

¿Es una proeza mantener abierto el Cambalache?

Ahora es duro, la verdad, hay mucho gasto, la luz, autónomos, impuestos... y termina el mes y dices: uf, he llegado, ya hay comida. Te apoyas en las fiestas, carnaval, semana santa. En carnaval abrimos todo el día y venga actuaciones de chirigotas, de comparsas y a luchar.

 

¿Te identificas con el carnaval?

¡Hombre, claro! ¿A quién no le gusta un carnaval? No soy muy fan de seguir las agrupaciones pero sí que me gusta. He hecho romanceros durante cinco años y aquí ha ensayado la chirigota del Noli, los que eran Las viudas, se llevaron como quince años ensayando aquí en el almacén. La finca estaba vacía y no había problema, hasta que se rehabilitó y vinieron vecinos. Lo sentí por la chirigota, pero aunque el local está insonorizado, donde ensayaban ellos no lo estaba.

 

Hassan sonriente, orgulloso pero humilde

con los logros conseguidos

 

 

¿Qué músicos destacarías de los que han tocado en Cambalache?

Todos son muy buenos, no destacaría en especial a ninguno, sería injusto. Pero de los que han empezado aquí, debo recordar a Chano Domínguez, Alfonso Gamaza, a Perfumo, Juan Sanz, Pedro Cortejosa. Aquí ya han pasado tres generaciones de músicos y la última son los niños de hoy, entre ellos, el hijo de Chano Domínguez. Algunos son alumnos de músicos de la primera generación. Gracias a ellos se enganchan los niños al jazz, los sacan de la calley les meten la "buena droga" que es la música.

 

“Siempre he dicho que tengo ‘pa’ tres mil años más, yo vendré aquí de viejo, no me veo

sentado en casa”

 

¿Cambalache es un referente en la ciudad?

Si. El ayuntamiento le ha dado una medalla al cumplir 25 años por las actuaciones y por fomentar la música en Cádiz. Muchos chicos van al conservatorio o a escuelas a estudiar, pero tocar delante de la gente y quitarte el miedo, lo pueden hacer aquí, por eso lo de las Jam session.

 

 ¿hay Cambalache para rato?

Siempre he dicho que tengo "pa 3.000 años más". Yo vendré aquí de viejo, no me veo sentado en mi casa, vamos, que me vengo aquí con la silla de ruedas si hace falta. / Jaime Becerra

 

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