Otra luz

16/05/2018

Las mujeres lo sabemos bien, es una luz de 28 días, como aproximadamente nuestros ciclos menstruales, y mueve las mareas oceánicas y las profundas aguas marinas. 

 

 

Ahora todo es tan transparente, que no consigo verte y tampoco amarte. He pensado mucho en esto, últimamente, amar significa también ir de la mano de un misterio, de lugares recónditos, de Noches Oscuras y sin embargo brillantes. El encuentro con el otro, es siempre un misterio a despejar.

 

La luz de la transparencia nos ciega la mirada que va más allá del ver, y al no poder mirar, las palabras de la poesía, aquellas que nos transforman y nos convocan para ciertas verdades que se dicen sin decir, quedan ocultas o censuradas, con esta luz pervertida y despojada de claridad.

 

Por eso me acojo, en estos días a otro tipo de luz, que va cambiando a lo largo de un ciclo. Las mujeres lo sabemos bien, es una luz de 28 días, como aproximadamente nuestros ciclos menstruales, y mueve las mareas oceánicas y las profundas aguas marinas. Es la diosa luna, que nos invita una y otra vez a mirarla, del verbo latino “mirari”, que significa extrañarse, admirar, sin transparencias.

 

¿Has probado alguna vez, a ponerte bajo su influjo? Esa luz tenue y poderosa a la vez, que ilumina los rincones que no queremos ver, ni mirar, que envuelve de magia los objetos cotidianos, las aguas circulando por nuestra tierra, convirtiendo a los bosques, en bosques encantados, haciéndonos cruzar las fronteras, viajando por el tiempo y el espacio, es la luz de las brujas en luna llena, mujeres que vieron y miraron, otras formas posibles de amar, de relacionarse con el placer y con el conocimiento y fueron quemadas.

 

La triple diosa, la doncella, la madre, la anciana, nos pone en contacto con la vida, en su inicio, en su plenitud y en la vejez. Nos dice que todo se transforma, que no tengamos miedo, sólo coraje, porque ella en sus múltiples formas saldrá en nuestra ayuda y nos llevará al círculo mágico, al caldero original donde todas las cosas son y fueron.

 

Es con esta luz con la que me despido, entre tanta transparencia, que permite sentencias donde se describen violaciones que no son vistas por los ojos de unos hombres, que carecen en absoluto de la luz femenina de la diosa, que juzgan a la víctima, degradada y usada por otros hombres que con la transparencia de sus pantallas

se grabaron a ellos mismos, violándola.


Todas somos tus hermanas.

 

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