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Violencia machista en estado de alarma

Según la OMS (2013), la violencia de género es un “problema de salud global de proporciones epidémcas”, e indica que el 30% de las mujeres del planeta la sufrirán en algún momento de sus vidas. El “Informe sobre homicidios en España” del Ministerio del Interior, publicado en diciembre de 2018, recoge que el 40,7% de todos los homicidios por violencia interpersonal sucede en el contexto del hogar, y que los hombres son sus autores en el 66,4% de los casos de feminicidios y en el 100% de violencia de género en la pareja. Por Lorena Caro y Ángela Zoido (Café Feminista de Cádiz)


El momento que estamos viviendo no hace sino agravar las situaciones de violencia machista por diversas circunstancias; aumenta el tiempo que la mujer pasa con su agresor, surgen más conflictos debido a que los agresores consideran un ataque todo hecho que no sea seguir sus imposiciones, además del empoderamiento que vive el agresor, al percibir que el confinamiento dificulta a la víctima salir del hogar a denunciar o pedir ayuda. La violencia sigue un curso ininterrumpido por la nueva rutina y la imposibilidad de romperla, hace que sean las mujeres víctimas de violencia machista, de nuevo, las más afectadas.


"En lo que llevamos de año, son 18 las mujeres asesinadas por violencia machista, 6 de ellas durante el Estado de Alarma "

El pasado 20 de marzo nos encontrábamos con la noticia del primer asesinato machista durante el confinamiento en Almassora (Castellón) delante de los dos hijos menores de ambos. En lo que llevamos de año, ya son 18 las mujeres asesinadas por violencia de género, incluida una menor asesinada por su padre, 6 de ellas y hasta el cierre de este número de Maskao (4 de mayo), durante el Estado de Alarma.


16 de marzo. Mujer de 74 años en Soraluze (Gipuzkoa), fue asesinada por su hijo. Feminicidio familiar.

20 de marzo. Mujer de 35 años en Almassora (Castellón). Asesinada por su pareja delante de sus dos hijos menores en su domicilio.

23 de marzo. Mujer de 28 años en Moguer (Huelva). Su cuerpo se localizó en un asentamiento chabolista, con signos de violencia.

26 de marzo. Mujer asesinada por su marido en Valladolid.

3 de abril. Mujer de 90 años en Pozoblanco (Córdoba), fue asesinada por su hijo. Feminicidio familiar.

4 de abril. Mujer de 78 años en Las Palmas de Gran Canarias, asesinada por su marido.


Estos asesinatos nos estremecen, pero solo muestran la punta del iceberg de los casos que acaban en muerte. Son mucho más numerosos los casos en los que no existe ningún homicidio. La violencia psicológica y emocional está presente de manera constante sin que exista agresiones físicas ni asesinatos: insultos, humillaciones, minusvaloración, desprecios, ausencia de apoyo emocional, manipulación, chantaje emocional, control de todas sus acciones, abuso emocional, limitaciones, prohibiciones, faltas de respeto, cuestionamiento, falta de atención a sus necesidades, etc.


Son mucho más numerosos los casos en los que no existe ningún homicidio, pero

existe violencia.



Las fuerzas y cuerpos de seguridad han detenido desde el inicio del Estado de Alarma a más de 4.000 personas acusadas de violencia de género. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha desvelado que, durante el Estado de Alarma decretado para frenar la pandemia del coronavirus, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han realizado 153.730 actuaciones y han procedido a la detención de 4.142 personas por violencia de género. Según señalan los gobiernos de otros países, en Francia han aumentado las llamadas al teléfono de atención a víctimas un 30%, en México un 70%. Colombia recibió un 91% más de llamadas que hace un año, según el Observatorio Colombiano de las Mujeres.


"Son muchos los colectivos feministas que se organizan a nivel andaluz y provincial creando redes de apoyo"

Esta no ha sido la única movilización relacionada con la violencia hacia las mujeres. El pasado 18 de marzo pudo conocerse la resolución del caso “Arandina” sobre la presunta violación a una menor de 15 años por parte de tres jugadores de fútbol. Esta volvía a hacer de espejo con el caso “La Manada”. Finalmente uno de ellos ha sido absuelto y los otros dos pasan de una condena por violación de 38 años agravada por la colaboración grupal, a ser considerada abuso con 3 y 4 años respectivamente de condena.



A las puertas de un posible cambio en el Código Penal, con las brasas calientes de uno de los temas fundamentales de la agenda feminista actual como es la violencia sexual, esta noticia reabre un debate que no está por cerrarse aún y que provoca que nos lancemos a las redes a reclamar justicia.

Carteles y fotografías utilizadas para mantener el activismo en redes durante el Estado de Alerta y el confinamiento para visibilizar que la lucha sigue, cueste lo que cueste.



Son muchos los colectivos feministas que se organizan a nivel andaluz y también a nivel provincial para realizar acciones coordinadas creando redes de apoyo que promueven la movilización conjunta. El activismo en redes consistió en un selfie en el que se leía “Hermana, yo sí te creo” y a través de la coordinadora andaluza de colectivos feministas, se promovió la iniciativa “Cuelga algo morado de tu balcón” para visibilizar que la lucha sigue, cueste lo que cueste.


"Las mujeres, además de la violencia machista, son víctimas también del proceso judicial derivado de la denuncia "

En definitiva, es necesario que a nivel social se desarrolle una estrategia de acción y prevención basada en un seguimiento de los casos de violencia de género ya detectados en Servicios Sanitarios, Servicios Sociales, Asociaciones de ayuda a mujeres supervivientes de la violencia de género, colectivos feministas, etc. Desarrollar programas de detección activa, lanzar llamadas de urgencia a la implicación de los entornos cercanos a las mujeres que sufren la violencia para que las apoyen y comuniquen la situación a las administraciones correspondientes, así como el desarrollo de campañas de concienciación e información específicas para el contexto actual.


Es indispensable la implicación de los entornos cercanos a las mujeres que sufren la violencia, para que las apoyen y comuniquen la situación a las administraciones correspondientes.



Este contexto, también nos da la oportunidad de reflexionar acerca del modelo de asistencia a mujeres víctimas de violencia machista actual, un modelo que en las mujeres, además de la violencia machista, son víctimas también de la violencia derivada del proceso de denuncia como alejarse de su hogar y redes de apoyo (comunidad, vecindario, comercios, etc.) y de sus pertenencias personales, mientras que el agresor, después de pasar el arresto preventivo, puede volver a la casa y disfrutar de su vida hasta el juicio. Hablamos de un problema social y ante él no podemos olvidar que se trata de una responsabilidad común que nos atañe a todas y todos o



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