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Un gaditano en Hong Kong

Las autoridades de Hong Kong, anunciaron el pasado 2 de abril el cierre de todos los bares y pubs de la región administrativa especial china durante dos semanas, en un intento por frenar la propagación del coronavirus. Por Jaime Becerra


Ricardo Sánchez, gaditano, con su mascarilla en Hong Kong.

Foto cedida por Ricardo Sánchez



Por el momento, se han confirmado en Hong Kong 62 casos vinculados a bares locales. Y quienes violen las nuevas medidas, podrán ser condenados a penas de hasta seis meses de prisión y multas de hasta 50.000 dólares hongkoneses (5.937 euros). Hong Kong cuenta hasta la fecha del cierre de este número de Maskao Magacín, con 802 contagios y 4 muertes, unas cifras bajas para lo que conocemos de otros países. Aún así, se está terminando de construir, en el Parque Lei Yue Mun and Holiday Village, el sitio de cuarentena más grande de Hong Kong con capacidad para 600 camas y se ha iniciado la construcción de otro en Penny’s Bay, en Lantau Island, con capacidad para 500 camas.


También en Hong Kong, el perro que dio positivo en coronavirus a finales del mes de febrero, falleció el pasado lunes 16 de marzo. El animal, de raza Pomerania, tenía 17 años y se convirtió en la primera mascota diagnosticada con coronavirus. La Organización Mundial de Sanidad Animal, confirmó su caso. Tras el examen veterinario, las muestras nasales y orales confirmaron su contagio.


Parque Lei Yue Mun and Holiday Village, donde se construye el hospital de cuarentena más grande de Hong Kong con capacidad para 600 camas / Foto Studio Incendio Hong Kong



Y en medio de esta ciudad de casi 7,5 millones de habitantes y con este panorama, se encuentra Ricardo Sánchez, un gaditano trotamundos que "por amor", está viviendo en Hong Kong junto a su pareja. A modo de introducción, él mismo nos hace un pequeño resumen de su peregrinar a Asia.


"Mi llegada a China no fue planeada. Por aquel entonces, vivía en Edimburgo con mi chica. Ambos trabajando en cosas que no nos motivaban mas allá de aprender inglés y cubrir nuestros gasto básicos. Un día ella se harto de la situación y mando currículos a todo los rincones del mundo. Y sonó la flauta. Recibió una oferta en Shanghai. Yo simplemente la seguí. Era una aventura nueva y me entusiasmaba vivirla. Y de ese modo, con el miedo y la audacia del completo ignorante, nos marcharnos.


Con los pocos ahorros que pude hacer como "fregachín" en Edimburgo, pagué mi billete de ida y me matriculé en un curso de mandarín en la universidad, con lo que de paso, también me agenciaba un visado de 6 meses como estudiante. En aquel curso duré más bien poco. Ni un mes creo. El modelo chino de aprendizaje me parecía un poco tedioso. Me gusta aprender por gusto y sin la presión de la competición. Ese descontento, junto a mí realidad económica (estaba canino), hizo que tuviera que buscar curro a marchas forzadas. Y así fue, hasta hoy que resido en Hong Kong".


¿De qué barrio de Cádiz eres, Ricardo?

De Puntales.


¿Y de Cádiz viajas a Edimburgo?

Sí. Estaba un poquito estancado y necesitaba un poco de aire fresco. Y qué mejor que irme a vivir un sitio muy bonito en el que hace un frío horroroso.


De Edimburgo a Shanghai, ¿cuándo fue ese salto, en qué año?

Ha llovido un poco ya. Si no recuerdo mal, en agosto de 2011.


"Cualquier nimiedad era una aventura o un gran quebradero de cabeza"

Un tremendo cambio, ¿qué es lo que más te chocó al principio?

Déjame que piense. Aunque me quedo con lo difícil que era lidiar con las cosas más cotidianas. Desde ir a comprar al supermercado a no poder comunicarme en el banco. Cualquier nimiedad era una aventura o un gran quebradero de cabeza.


¿Qué profesión tienes?

Soy diseñador.


Entras a estudiar Chino mandarín pero lo dejas al poco, ¿qué pasó?

Podría decir que el modelo de aprendizaje era muy intenso y competitivo. Y no me gusto especialmente. Pero la realidad es que estaba en números rojos. Mudarme a una ciudad nueva me dejo pelado. Y me tuve que recuperar pronto.


Hong Kong es una ciudad de casi 7,5 millones de habitantes y una densidad de población de unos 7.000 habitantes por kilómetro cuadrado y gran variedad de nacionalidades residentes. Vista panorámica con un muro de edificios y la bahía de Harbour.

Foto Benh Lieu Song



Y después, otro cambio de residencia, a Hong Kong, ¿fue por trabajo?

Si y no. Por amor más bien -sonríe-. Mi chica cambio de empresa y nos mudamos de nuevo.


¿A qué te dedicas ahora en Hong Kong?

Me planteé hacer otras cosas. El diseño a veces es muy cansino. Pero de momento sigo siendo diseñador.


Todo este periplo junto a tu pareja, ¿ella también es de Cádiz?

Sí. De la Isla para ser concreto.


Cuando empieza lo del coronavirus, ¿dónde estabais?

Descansando en casa en Hong Kong. Este año nuevo chino decidimos no viajar. Para estar tranquilos sin el ajetreo del turismo. Y mira tú por donde.


"Yo por mi parte, me impuse un buen chute de autocontrol y responsabilidad social"

¿Tuvisteis normas especiales?

Por suerte, las normas mas duras solo se aplicaron a infectados y posibles contagiados. En especial a los retornados de China. Al entrar en el territorio, se les obligaba a hacer cuarentena controlada con pulsera electrónica.


Otras medidas fueron el cierre de lugares públicos como polideportivos, piscinas, colegios y universidades. Y facilitar el teletrabajo a los funcionarios públicos. Así los infectados se mantuvieron en nivel bajo durante un tiempo. Pero en la ultima semana ha habido un repunte. La mayoría de ellos viajeros y originarios de Hong Kong que huyeron de otros países afectados. Y ya se están imponiendo medidas nuevas mas duras. Por ejemplo, la prohibición de más de cuatro personas en lugares públicos como bares y restaurantes, cierre de gimnasios y cierre de fronteras a los turistas. Yo por mi parte, me impuse un buen chute de autocontrol y responsabilidad social.


Vista desde abajo del famoso edificio Yick Cheong, un típico ejemplo de la densidad de apartamentos en Quarry Bay, Hong Kong. Foto Benh Lieu Song



¿Cómo habéis vivido este tema?

Con miedo, cautela y responsabilidad.


¿Cómo veis lo de España?

Un desastre que podía haberse tamizado en su magnitud. En fin.


En Hong Kong, ¿se habla sobre la situación española?

Sí. Mis compañeros de trabajo me sacan el tema de conversación a diario. Me preguntan por mi familia. También se muestran muy sorprendidos, sobre todo, con el hecho de que no hay suficiente material de protección para los sanitarios, policías y demás personas que están en primera línea.


El gaditano Ricardo Sánchez, con mascarilla por una calle de Hong Kong

Foto cedida por R. Sánchez


Por ser españoles, ¿os miran con recelo?

No, para nada. No he sufrido ninguna discriminación. Al contrario. En términos generales, aquí la gente es muy atenta y respetuosa con el extranjero. Es una población muy cosmopolita acostumbrada a la inmigración.


La comunidad China en España y aquí en Cádiz, ha realizado importantes donaciones

de mascarillas y guantes. ¿Se comenta esto por allí?

Sí. Aunque tampoco se comenta mucho en la calle. Hablar de China en Hong Kong es un poco tabú. Incluso si es para bien. De todos es sabido que gran parte de su población no se fía mucho de los movimientos de China.


"Aprovechad el tiempo de encierro para el autoconocimiento y el crecimiento personal "

Desde agosto pasado hasta finales del año, en Hong Kong hubo protestas y disturbios. ¿Cómo está la situación ahora?

En ese sentido la cosa está más calmada.

Aunque siguen ocurriendo algunas manifestaciones pequeñas.


De lo que habéis visto por allí, ¿qué consejos das a la población española?

Paciencia. A estas alturas lo de insistir en quedaros en casa es una obviedad.

Tener conciencia social y sentido de comunidad, pensar en el bien de todos por encima del propio. Aprovechad el tiempo de encierro para el autoconocimiento y el crecimiento personal. Nunca está de más o




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