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Tea Rooms (Mujeres obreras)

Tea Rooms es la novela más famosa de Luisa Carnés, quien tal vez sea una de las figuras más desconocidas (muy injustamente) de toda la Generación del 27 (o grupo del 26, como sugiere Laura Freixas, en su intento por ofrecerles un lugar especial, que se aleje de la alargada sombra de sus coetáneos masculinos).

Por Alejandra García


Luisa Carnés en la casa que compartió durante años con el poeta Juan Rejano, en la capital mexicana. Primeros años de la década de los 60´. / Archivo familiar



Nacida de una familia humilde, desde muy joven tuvo que trabajar para sobrevivir. A los once años abandonó la escuela para ayudar en la sombrerería de su tía. Posteriormente, trabajaría para la CIAP (Compañía Iberoamericana de Publicaciones), donde empezó a despuntar como escritora. Sin embargo, tras la quiebra de la editorial, Luisa entró a trabajar para, lograrse el sustento, en un afamado salón de té de Madrid. Fruto de esta experiencia nacería Tea Rooms, una obra que, tras más de 80 años de olvido, ha sido recuperada por la editorial Hoja de Lata y elevada al lugar en el que merece estar: en lo más alto.


Edición de Tea Rooms de 2016 publicada por la editorial Hoja de Lata y con epílogo de Antonio Plaza. La primera vez que se publicó el libro, fue en 1934. Actualmente cuenta

con seis ediciones. / Alejandra García



Mujer, obrera y feminista

Creíamos que nuestra única misión en la vida era la caza del marido, y desde chicas no nos preparaban para otra cosa; aunque no supiéramos leer, no importaba: con que supiéramos acicalarnos era bastante. Hoy sabemos que las mujeres valen más que para remendar ropa vieja, para la cama y para los golpes de pecho; la mujer vale tanto como el hombre para la vida política y social.


"Hoy sabemos que las mujeres valen más que para remendar ropa vieja, para la cama y para los golpes de pecho"

Sin ningún tipo de temor a equivocarme, diré que Luisa Carnés es lo mejor que me ha pasado este año. Descubrirla me ha llenado de una alegría que no os podéis ni imaginar. Con esta obra, Luisa pasa a ser una de mis referentes vitales y artísticas, y estoy deseando leer más de ella. De hecho, os confesaré que, según terminé de leérmelo, lo volví a empezar. Porque había demasiados detalles, demasiadas cosas que se me habían perdido en una primera lectura y que merecían ser apreciadas en toda su grandeza. Tea Rooms es una novela que te engancha en la primera página y no te suelta.


Y, al terminar, una no puede dejar de sentir un profundo y sincero agradecimiento hacia Luisa por escribir algo tan bonito, sincero y actual.


El marido también dice que no puede con tanto trabajo, y la esposa repite hasta el cansancio que está «todo el santo día hecha una mula». Pero también hay mujeres que se independizan, que viven de su propio esfuerzo sin necesidad de «aguantar tíos».

Pero eso es en otro país, donde la cultura ha dado un paso de gigante; donde la mujer ha cesado de ser un instrumento de placer físico y de explotación; donde las universidades abren sus puertas a las obreras y a las campesinas más humildes.


"Tea Rooms está basado en las experiencias de Luisa como camarera en un conocido salón de té de Madrid"

Tea Rooms está basado en las experiencias de Luisa como camarera en un conocido salón de té de Madrid. En la novela, la autora nos comenta el día a día de la pastelería, así como las preocupaciones que atañen a las empleadas, y sus modos de vida. No en vano, en su época de publicación original (1934), Luisa añadió otro subtítulo más a la obra: Tea Rooms. Mujeres obreras: una novela reportaje.


Y es que, al final, esto es lo que es la novela, una maravillosa obra en la que Luisa nos muestra, de manera clara (y privándonos de la posibilidad de mirar hacia otro lado, que es lo que solemos hacer con las cosas que no nos gustan), las miserias de la España de la época que, casualmente, son nuestras mismas miserias de hoy en día.


Anuncio de prensa informando sobre la presentación, en 1934, de la “novela reportaje”

Tea Rooms. La novela más aclamada de Luisa Carnés. / Archivo familiar



Matilde preconiza la solidaridad, la unión de los trabajadores. Sin la unidad en la acción no se consigue nada.


Lo que más sorprende de la novela, sin lugar a dudas, es su modernidad. Es una obra increíblemente moderna, sobre todo si tenemos en cuenta que se escribió hace casi 90 años. Los postulados de Matilde a favor de la solidaridad entre los trabajadores, sus palabras a favor de una mejora de las condiciones laborales y en contra de la explotación, no pierden vigencia en absoluto. Y si no, pensad en las deplorables condiciones laborales de los riders, quienes trabajan a la intemperie, llueva, nieve o haga un sol de justicia por unos sueldos miserables. Al menos, Matilde podía refugiarse en la pastelería, ¿no?.


Diez horas, cansancio, tres pesetas

En la novela, Luisa no solamente expone las miserias de una sociedad en la que los derechos de los trabajadores (sorpresa, sorpresa) brillan por su ausencia, sino que también trata temas que afectan a la sociedad en su conjunto y, en especial a las mujeres: el derecho a huelga, la situación de las mujeres trans (por algún motivo nadie menciona este hecho en sus reseñas), los peligros de los abortos ilegales, la falta de interés de la sociedad en general (y de las mujeres en particular) en la cultura, la prostitución, los prejuicios de la sociedad, la falta de trabajo, la terrible brecha entre ricos y pobres, la sororidad (o más bien la falta de ella) entre las mujeres...


Podría hacer una entrada entera en la que se hable sobre los temas que se tratan en este libro y me saldría una lista gigantesca. Porque, en realidad, parece que la sociedad no ha cambiado más que en la moneda que se usa, en el precio de las cosas (¿os imagináis un buñuelo a 10 céntimos? Qué fantasía), y en el desmedido uso del plástico. En el resto, seguimos más o menos igual.


- Estuvieron ustedes en huelga el otro día, ¿no?

- Sí, señora.

- ¡Yo no sé! Cada día están peor los obreros. Yo no he conocido nunca tantas huelgas. Y antes sí que estaban mal los trabajadores: tantas horas de trabajo y unos jornales tan pequeños. Pero ahora no se pueden quejar. Ahora están como quieren. Ellos son los que ponen peor las cosas, con tantas exigencias.


Contraportada de la revista cultural semanal Estampa, donde aparece Luisa Carnés protagonizando el reportaje: “Una mujer busca trabajo” en la época en que la autora publica Tea Room. / Archivo familiar



En Tea Rooms, Luisa Carnés nos habla desde el pasado, desde la experiencia, para decirnos que la cultura y la unión es la única manera para avanzar como sociedad. En palabras de Antonio Plaza, historiador y especialista en la cultura de la Segunda República y el exilio, y una de las principales figuras que trabajan por devolver a Luisa Carnés el lustre perdido durante casi un siglo, junto con el nieto de la autora, Juan Ramón Puyol, «la novela plantea el surgimiento -en la España de los años treinta- de una mujer nueva, que busca la emancipación a través del trabajo. A diferencia de otras novelas sociales del momento, aporta una perspectiva femenina en relación con el trabajo de la mujer poco común y frecuentemente silenciada».


"No cabe duda de que la autora fue una de las grandes voces del feminismo de la época"

No cabe duda de que la autora fue una de las grandes voces del feminismo de la época, a quien se relaciona con figuras como María Teresa de León o Clara Campoamor. Todas estas ideas sobre el avance de las mujeres a través de la cultura y el trabajo, sin necesidad de tener a nadie que las mantenga, son el eje que sustenta la novela: la necesidad de trabajo para poder conseguir la libertad.


Una joven Luisa Carnés, en uno de los tantos artículos y reportajes que le hicieron

en la época / Archivo familiar



En los países capitalistas, particularmente en España, existe un dilema, un dilema problemático de difícil solución: el hogar, por medio del matrimonio, o la fábrica, el taller o la oficina. La obligación de contribuir de por vida al placer ajeno, o la sumisión absoluta al patrono o al jefe inmediato. De una o de otra forma, la humillación, la sumisión al marido o al amo expoliador. ¿No viene a ser una misma cosa?


Creo que Tea Rooms es una obra imprescindible, que inspira y emociona por sí sola. Es una novela hecha desde la convicción, desde el deseo de un mundo mejor.


"Tea Rooms es una novela en la que se exploran todas las caras de las mujeres que componen la sociedad"

Luisa es consciente de dónde está y hacia dónde va y, a través de la novela, nos muestra su realidad sin tapujos. Cabe destacar, también, que Tea Rooms es una novela en la que se exploran todas las caras de las mujeres que componen la sociedad.

Todas ellas, discriminadas de un modo u otro, intentan abrirse camino como buenamente pueden. Desde Matilde hasta la encargada, todas las mujeres de Tea Rooms tienen una voz propia, aunque, a menudo, ni siquiera son conscientes de ello. Esa es una de las cosas que más me maravillan de la novela.


Las «de hoy» son mujeres «sin tipo», obreras miserables, con un hijo en el vientre; mujeres que, a veces, no saben leer.


Aunque nunca aparecía en las fotos (probablemente porque estaba trabajando), Luisa Carnés se ha ganado por derecho propio, un lugar entre las más destacadas literatas, intelectuales, y feministas de preguerra. Tea Rooms es una obra que inspira pero que, además, nos ayuda a explorarnos a nosotros como sociedad y, por supuesto, a nosotras como mujeres.


La mujer nueva «sin tipo» ha hablado, y le ha respondido la pequeña Matilde.


La escritora en México, con un vestido típico popular en los años 50 / Archivo familiar



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