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Palacio de Mora

La edificación es de estilo isabelino y considerada como una de las construcciones civiles más destacadas del siglo XIX en la ciudad de Cádiz. Es la casa - palacio Moreno de Mora.

Por Nerea Arriaza



Cádiz es una ciudad llena de tesoros visibles y ocultos, es cuestión de saber buscar y encuentras auténticas maravillas, como la visita guiada por la Casa-Palacio Moreno de Mora, ubicada en la céntrica calle Ancha de Cádiz.


Buscando cosas para ver en la capital gaditana, encontré una oferta para realizar una visita guiada al Palacio de Mora. Nunca había oído nada sobre este edificio, así es que me apunté


Las visitas se realizan las mañanas de los miércoles y con cupo restringido. La inscripción la haces a través del correo electrónico:

casapalaciodemora@gmail.com


Fachada del Palacio en la calle Ancha



Es gratuita y con guía. Hay zonas que no se pueden ver ya que la casa sigue perteneciendo a los descendientes de sus originarios dueños, los Moreno de Mora, quienes residen en Madrid pero, de vez en cuando, pasan temporadas en este palacete. También está prohibido sacar fotografías a excepción del hall central de entrada, el jardín y las escaleras. Aún así, la experiencia ha sido realmente fantástica.



"El edifico fue diseñado por Juan de la Vega, el mismo arquitecto que realizó la fachada del Casino Gaditano o el trazado de la Alameda"


Me gustó tanto, que según avanzaba por sus salas, escaleras, salones, patios, etc., iba apuntando ideas para este reportaje. Y me lo he tomado en serio, así es que he buscado información para contaros algo más que impresiones y "apuntes" de la visita.


Patio interior muy frondoso con capilla y pequeña taberna al fondo



Algo de historia

El edificio fue diseñado por el arquitecto Juan de la Vega, que también realizó la fachada del Casino Gaditano, el salón regio de la Diputación Provincial o el trazado de la Alameda.

Fue inaugurado con un baile de gala que ofreció el Ayuntamiento de Cádiz a la reina Isabel II y su esposo, Francisco de Asís, el 30 de septiembre de 1862, aprovechando que la reina estaba de visita en la ciudad.


"El escultor Hernán Pagani, entre otros, ha dejado en este edificio su arte y talento"

La casa - palacio es de estilo isabelino y considerada como una de las construcciones civiles más destacadas del siglo XIX en Cádiz.


Lamentablemente, el glorioso estreno del edificio no lo pudo ver su dueño, Manuel Moreno de Mora, debido a que falleció un año antes. Moreno de Mora fue un próspero empresario del sector agrícola y vinatero de la zona. Su viuda, Rosario Vitón y su hijo José Moreno, continuaron con los trabajos en las tres fincas adquiridas en la calle Ancha, junto a otras dos en la calle Vea Murguía (hoy Cánovas del Castillo), para terminar la construcción del palacete y su ornamento. Maestros y especialistas en diversas artes, junto al afamado escultor Hernán Pagani, entre otros, han dejado en este edificio su arte y talento.


El palacio está plagado de muebles

y lámparas de trabajado diseño



Bien de interés cultural

La fachada tiene tres cuerpos divididos en otras calles, siendo el central el vano de acceso sobre el que hay una amplia balconada de columnas jónicas de mármol. Los vanos de las calles laterales presentan en el cuerpo principal, cierros (cerramientos de vidrio) de fundición con un elaborado diseño. El edificio está catalogado como Bien de Interés Cultural desde el año 1981.


Un gran portalón de madera de palo santo nos permite entrar a otro tiempo, un hall central con montera de cristales, escaleras de mármol de Carrara y delicadas esculturas del artista Hernán Pagani, nos dan la bienvenida a la vez que nuestra expresión se transforma en asombro. Desde el hall se accede a un jardín, no muy grande pero lleno de plantas, fuente y mesa. En sus comienzos, este espacio era una cochera, pero Micaela Aramburu lo remodeló y ahora es un jardín con una pequeña bodega y una capilla.

Volviendo al interior de la planta baja, encontramos una habitación pequeña, muy coqueta que cumple funciones de biblioteca con baldas llenas de libros y fotografías familiares.


Macetas y relojes de diferentes tipos

se dispersan por pasillos y rincones



La estancia, con anterioridad, fue el costurero de la casa y en su día, sede de la Academia Hispano Americana. Está repleta de objetos familiares, recuerdos de viajes y una detallada maqueta del navío Princesa de Asturias de 1859. La habitación tiene también una puerta secreta escondida detrás de los estantes, así como un iconoclasta mobiliario.


"Destaca la vasta colección de relojes, catalogada como la mayor de Europa en manos privadas"

Destaca la vasta colección de relojes, catalogada como la mayor de Europa en manos privadas y todos los relojes funcionando. Como dato curioso, señalar que en este palacio se instaló el primer ascensor en Cádiz.


La planta noble

Entramos a la “Sala Rosa”, ya en la segunda planta y llamada así por el color de sus tapizados. En ella nos esperan un reloj conmemorativo de la Constitución de 1812 y una variada colección de lámparas francesas.

Al lado, otra sala con retratos de José Moreno de Mora y del Duque de Nájera, obras del pintor gaditano Federico Godoy, que presiden una estancia con muebles llenos de incrustaciones con azulejos de Delft.


Escultura de Hernán Pagani en el hall principal. Detrás de ella, una puerta da acceso al jardín



Hubo tiempos de esplendor, cuando esta casa-palacio necesitaba ser atendida por 50 empleados para mantenerla en perfecto funcionamiento, cuidando cada detalle, todo en su sitio. Demasiados objetos valiosos, muebles, pinturas, esculturas o delicados jarrones chinos de la dinastía Ming. Para tener todo limpio y el palacete funcionando, hacía falta mucha gente.


"En una vitrina y en perfecto estado, el neceser de viaje de Doña Rosario Vitón"

En el comedor de invierno, están los dos mejores relojes de la casa, uno de ellos con órgano interior incorporado. Sorprende un curioso biombo bordado en seda china. Junto al comedor, el fumador, una habitación para fumadores llena de accesorios para "echar humo" donde caben una colección de teteras y cafeteras tan curiosas como exóticas. En una vitrina y en perfecto estado, el neceser de viaje de Doña Rosario Vitón, viuda de Manuel Moreno de Mora.


Y no podía faltar la capilla donde se celebraba misa diaria, con altar neoclásico de mármol y hornacina con una pequeña imagen de la Virgen del Rocío, procedente de Huelva, que ya tenía 100 años cuando llegó a la casa. También hay dos cruces góticas que salieron en procesión con la cofradía gaditana de la Buena Muerte.

El mobiliario religioso de la capilla, incluye reclinatorios, sillas para la familia y allegados, así como dos confesionarios en el muro y una parihuela para los difuntos.


Mármol de Carrara para escaleras y balaustradas



En la sala italiana, cuelgan lámparas de cristal de Murano donde destaca la del centro que es maravillosa.


Hay fotografías de Isabel II y Alfonso XII, que demuestran la gran vocación monárquica de la familia Moreno de Mora y su cercanía a la nobleza.


La sala francesa alberga un piano y un reloj que perteneció a la madre de Napoleón III, con la gracia de dar la hora para diferentes husos horarios.


"Además de la visita de la reina Isabel II, la casa recibió también al joven rey Alfonso XIII, en 1904"

La visita finaliza en el Salón Regio, donde tuvo lugar la recepción a Isabel II, con lámparas francesas, un sofá “tú y yo” de tres asientos y unos jarrones que pertenecieron a María Teresa de Saboya, princesa de Lamballe, amiga de María Antonieta. Además de la visita de la reina Isabel II, la casa recibió también al joven rey Alfonso XIII, en 1904.


No tengo la menor duda a la hora de aconsejar esta visita. Dura más o menos una hora y es muy amena. La guía del recorrido es fantástica, llena de entusiasmo, puedes preguntar y recibir explicaciones de casi todo. Es una gran ocasión para viajar a los tiempos del Cádiz de las grandes fortunas, a finales del siglo XIX.



La casa-palacio Moreno de Mora, es la única que continúa en manos de su familia originaria. Su dueño heredero, José Moreno de Mora, falleció en Cádiz en 1904 y su esposa, Micaela Aramburu, lo hizo en 1922, pasando la casa-palacio a ser propiedad de su sobrino, Ramón de Carranza, y después de su hija doña Carmen de Carranza, que fallece en 1992. Desde entonces, su hija María Luisa Picardo y de Carranza, es la propietaria o


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