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Museo de Pérgamo

El cómo fue construido y los tesoros que alberga, lo convierten en una maravilla con colecciones de antigüedades clásicas, antiguo oriente y arte islámico. Destacan la puerta de Ishtar de Babilonia, el altar de Zeus o la puerta del mercado de Mileto. Es el museo más visitado de Berlín, con una media de un millón de visitantes al año. Es el Museo de Pérgamo.

Texto y fotos Jaime Becerra



El primer dato importante, es cómo obtener las entradas para su acceso. Lo mejor es hacerlo a través de internet, aunque sea tan solo un día antes de la visita que hemos programado. De esta manera, evitarás hacer largas colas a la entrada. Con este sistema de compra anticipada, el acceso es di- recto. Eso sí, debes fijar una hora para la visita, que puedes elegir, y respetarla sin retraso para evitar problemas.


El museo se divide en tres alas donde se encuentran las colecciones permanentes: la de Antigüedades Clásicas, la del antiguo Oriente próximo y la de Arte Islámico. Hay que destacar, que hasta este 2020 -no hay fecha concreta para la apertura- permanece cerrada por obras y restauraciones, el ala norte. Y es en esta sala donde se encuentra una de las principales atracciones del museo como es el Altar de Zeus de la ciudad de Pérgamo. Es una pena, pero quedan otras salas llenas de maravillas.


"Fue inaugurado en 1930, primero se trajeron las obras monumentales y a partir de ahí se levantó el edificio"

Es tanto lo que hay que ver, que hacen falta como mínimo unas dos horas para visitarlo con calma. Sugerimos también, alquilar los auriculares de audio guía que explican lo que se expone en distintos idiomas.


Nada más entrar al museo y pasando la tienda de souvenirs, nos encontramos una gran sala de recepción que incluye un guardarropía y el punto de alquiler de auriculares. Dentro, la temperatura es cálida, debido a lo cual, es aconsejable dejar la ropa de abrigo para hacer una visita más cómoda.


Casi 90 años

El Museo fue inaugurado en 1930 y su propio concepto inicial, lo convierten en una excepción única. El edificio no fue construido para albergar obras de arte, primero se trajeron las obras, algunas de ellas reconstruidas piedra a piedra y de enormes dimensiones, y a partir de ahí, se construyó el Museo. De esta manera, las propias maravillas expuestas, en su mayoría arquitectónicas, constituyen las paredes de las salas y las columnas de este peculiar edificio, integrado en la conocida Isla de los Museos, en el río Spree, en el corazón de Berlín. En esta isla se encuentran también, además del Museo de Pérgamo, el Museo Antiguo, el Museo Nuevo, la Antigua Galería Nacional y el Museo Bode.


Las colecciones

En la Colección de antigüedades clásicas, destacan el Altar de Zeus de la ciudad de Pérgamo, que por ahora no es posible visitar; la puerta del mercado romano de Mileto, la Fachada de Mushatta y una importante colección de estatuas helenísticas.



Altar de Zeus de la ciudad de Pérgamo / Jan Mehlich


Por su parte, la colección del Antiguo Oriente Próximo, tiene como principal atracción la Puerta de Ishtar de Babilonia, además, la vía procesional, un modelo de la torre de Babel y una copia del código de Hammurabi, uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado y uno de los ejemplares mejor conservados de este tipo de documentos creados en la antigua Mesopotamia.


La colección de Arte Islámico está ubicada en el ala sur. Entre sus maravillas figura "el salón de Alepo" (una estancia de madera pintada) y los nichos de oración de Konya (Turquía). Pero eso no es todo. En sus catorce salas se despliegan hallazgos de excavaciones realizadas por arqueólogos alemanes donde actualmente se encuentran: Irak, Siria y Turquía.


"Aquí hay piezas de la Alhambra de Granda"

Incluso hay piezas de la Alhambra de Granada, como una cúpula adquirida por el Museo en 1978 y por el valor de un millón doscientos mil euros, aproximadamente. Es una rara muestra de arte musulmán llegada a Alemania en circunstancias no aclaradas. Se trata de una cúpula de 4,25 m cuadrados procedente de la Torre de las Damas, de la Alhambra granadina.



Cúpula de la Torre de Las Damas de la Alhambra de Granada.



La puerta de Ishtar

Nada más subir a la primera planta por las escaleras y a mano derecha, nos encontramos de frente con la impresionante Puerta de Ishtar, es inmensa, de 10 m de altura por 14 de ancho, fue una de las ocho puertas monumentales de la muralla interior de Babilonia, a través de la cual se accedía al templo de Marduk, donde se celebraban las fiestas del año nuevo.



Puerta de Ishatar de Babilonia


El nombre de Ishtar se debe a la diosa que consagraba y fue construida en el 575 antes de nuestra era por Nabucodonosor II, en el lado norte de la ciudad. Construida en adobe y cerámica vidriada, en su mayor parte de color azul debido al lapislázuli, más otras piezas doradas o rojizas. Estas últimas dibujando siluetas de dragones, toros, leones y seres mitológicos. La parte inferior y el arco de la puerta están decorados por filas de grandes flores semejantes a margaritas. Los restos de la puerta original fueron descubiertos en Babilonia durante las campañas arqueológicas alemanas de 1902 a 1914. Pieza a pieza se trasladó a Alemania, donde se reconstruyó en 1930 en este museo.



Detalle de los muros de la Puerta de Ishtar con la figura de un león.



Puerta del Mercado de Mileto

Al cruzar la Puerta de Ishtar, accedemos a una gran sala, un espacio amplio donde se encuentra la fascinante puerta romana del Mercado de Mileto. La puerta se construyó en el siglo II, muy probablemente durante la época de Adriano hacia los años 120 o 130.


Reemplazó a un propíleo dórico y se empleó como entrada norte al ágora o mercado situado en Mileto, en la actual Turquía. La puerta fue restaurada en el siglo III debido a los daños sufridos a causa de un terremoto. Cuando Justiniano fortificó Mileto en el 538, la puerta se incorporó a las murallas de la ciudad.


La puerta es un gran monumento de mármol de unos 30 m de ancho, 16 de alto y 5 de profundidad. La estructura dispuesta en dos plantas, tiene tres huecos de acceso y un gran número de salientes y nichos. Al nivel de la cubierta y entre las plantas se disponen frisos ornamentados con relieves de toros y flores. Los frontones, que sobresalen de la estructura, están sujetados por columnas corintias.

La puerta no es totalmente original ya que siglos después y con algunas sacudidas telúricas, se conservó muy poco de la base y el piso inferior en buen estado.

La reconstrucción se realizó con materiales como el ladrillo, el cemento o el hierro y la estructura se fijó al muro trasero con vigas. Cuando la puerta estaba ubicada en Mileto, los nichos de la segunda planta mostraban estatuas de emperadores, algunos de ellos luchando contra los bárbaros.



Puerta del mercado de Mileto.


Fue construida en Mileto en el siglo II pero quedó destruida por un terremoto entre los siglos X - XI. A principios del siglo XX fue descubierta por un equipo de arqueólogos alemanes y al igual que se hizo con la Puerta de Ishtar, se reconstruyó en el museo de Pérgamo. La puerta sufrió daños durante la Segunda Guerra Mundial y fue sometida a una profunda restauración en los años 50.


El Altar de Pérgamo

Como ya hemos contado, el Altar de Pérgamo por ahora no es posible visitarlo. Nos dicen que será durante este 2020, sin fecha aún, cuando se vuelva a abrir ese ala del Museo.

Este altar fue descubierto en 1871 por el arquitecto alemán Carl Humann y tras un acuerdo en 1879 entre Alemania y el Imperio Otomano, se autorizó su transporte a Berlín, donde fue reconstruido en 1886. Desde hace algunas décadas, el Estado turco reclama su restitución sin éxito.


Es un monumento religioso de la época helenística construido originalmente en la acrópolis de Pérgamo, a principios del reinado de Eumenes II, entre el 197-159 antes de nuestra era.

Sus frisos monumentales representan en su parte exterior una Gigantomaquia o lucha entre dioses y gigantes, y en la cara interior la historia de Télefo, el legendario fundador de la ciudad. Estos frisos están considerados una de las obras maestras de la escultura griega antigua y representan la culminación del barroco helenístico.


"Pérgamo fue la capital de los atálidas y una de las ciudades más importantes de los reinos helenísticos"

La tipología del edificio no era la de un templo, sino que probablemente era el altar de un templo. Se cree que su referencia como lugar de culto fue el templo de Atenea, aunque otra posibilidad es que Zeus y Atenea fueran venerados por igual en este lugar.


El altar era un edificio rectangular en forma de U que se elevaba sobre un gran podio, al cual se accedía a través de una escalinata monumental.

Tenía dos niveles: el inferior, formado por un muro continuo donde se representó el friso de la Gigantomaquia, y el superior, constituido por una doble fila de columnas de orden jónico.

La escalera quedaba cerrada por dos cuerpos laterales que avanzaban hacia el frente del edificio.




Al acceder al interior se atravesaba otra doble columnata jónica hasta llegar a un patio cerrado donde se hallaba el altar de los sacrificios. Las dimensiones originales del altar eran de 69 metros de longitud, 77 metros de anchura y 9,70 metros de altura. La parte que se conserva mide 36,44 metros de ancho por 34.30 metros de profundidad y la escalera frontal tiene una anchura 20 metros.


"La antigua ciudad de Pérgamo se hallaba situada en la actual Turquía"

Pérgamo fue la capital de los atálidas y una de las ciudades más importantes de los reinos helenísticos que se desarrollaron tras la muerte de Alejandro Magno. Los reyes que le sucedieron, ordenaron construir notables monumentos como símbolo de su poder, inspirados por las grandes ciudades de la época clásica. La antigua ciudad de Pérgamo se hallaba situada en el noroeste de Asia Menor, actual Turquía, a 30 km de la costa del mar Egeo y frente a la isla de Lesbos, en la región llamada Eólida.


Fachada de Mushatta

En el ala sur del museo y dentro de la colección de Arte Islámico, encontramos la fachada de Mushatta. Pertenecía al Palacio de Mushatta, construido a más de 30 km de la actual capital de Jordania, Ammán, durante el período omeya. Se desconoce la fecha exacta de su construcción pero se cree que es de la época del califa Walid II (743-744). Para la realización de esta residencia de invierno y almacén se utilizaron, a pesar de ser una edificación omeya, ladrillos cocidos colocados sobre unos cimientos finamente labrados en piedra.



Facha de Mushatta, cuya construcción se calcula fue realizada en el 743 - 744 de nuestra era.



Después del asesinato de Walid II, el palacio fue abandonado y, posteriormente, acabó desmoronándose por un terremoto. Los restos del palacio, descubiertos y excavados por primera vez en 1840, fueron regalados por el sultán otomano Abdul Hamid II al emperador Guillermo II y trasladados a Alemania en 1903.



El Museo de Pérgamo está lleno de joyas históricas, desplegadas por todas sus salas de gran amplitud y muy bien ambientadas. Es el museo más visitado de Berlín, con una media de un millón de visitantes al año.



Durante el bombardeo de Berlín, en la II Guerra Mundial, la Fachada Mushatta quedó gravemente dañada por la metralla y necesitó de delicadas obras de reconstrucción. Tiene una longitud de 33 metros por 5 metros de altura y cuenta con dos de las bases de las torres que antiguamente protegían el palacio. Posee una rica decoración con molduras que crean espacios triangulares decorados con rosetas y elementos vegetales, sobre todo zarcillos de vid, con algunos motivos animales, reales y fantásticos (grifos y centauros), que enriquecen el alto relieve y el conjunto en general.


Si bien nos hemos referido a estas maravillas con más detención y detalle, debido a su importancia histórica y monumentalidad, el museo está lleno de piezas, obras y objetos de gran valor, belleza e importancia.

Recorrerlo es fascinarnos y aprender, descubrir la existencia de culturas y tipos de arte que, seguro, nos sorprenderán e incluso, ni sabíamos que existían, como el arte safávida de Persia, el Ilkanato mongol, el arte sasánida de Asia Occidental, el arte Mogol, el otomano o la dinastía Timúrida. Encontramos también piezas curiosas como juguetes, puntas de flechas y lanzas, moldes para fabricar collares, cofres o pequeñas figuritas en posiciones eróticas, entre otros tantos objetos de lo más variado.



La variedad de objetos es inmensa, desde artículos pequeños hasta fachadas de altares y mercados, arcos, puertas, habitaciones, alfombras, tapices, juguetes o piezas eróticas.



Entrar al Museo de Pérgamo es entrar a otro mundo, un lugar donde el tiempo se detiene a medida que lo vamos recorriendo mientras pasan delante de nuestros ojos todo tipo de maravillas. Es un lugar para soñar o








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