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El Piojito

Es el mercadillo más famoso de la Provincia de Cádiz. Una vez por semana se instala en las distintas ciudades y pueblos, donde los vendedores ambulantes montan sus puestos durante todo el año. Pero la "nueva normalidad", lo ha cambiado todo. Por Maskao Cádiz


El Piojito de Cádiz en la Avenida de la Bahía, nos espera cada lunes / Jaime Becerra



El pasado siglo y en la Plaza de la Merced, en Cádiz, se encontraba la Prevención Municipal, un cuartel de policía al que llegaban habitualmente mendigos y delincuentes al que se le apodó “El Piojo”. Cuando el mercadillo llega a la ciudad y se instala en la misma plaza, los gaditanos mantienen el apodo del cuartel pero con cariño, le aplican el diminutivo: "El piojito".


"El nombre de el Piojito, viene de un antiguo cuartel de policía de Cádiz"

Por la mañana, a partir de las nueve, el piojito abre sus puertas. Se suele poner en amplios paseos o explanadas que puedan acoger las distintas tiendas ambulantes. En la ciudad de Cádiz, se instala en la Avenida de la Bahía. Dependiendo de cada ciudad o pueblo, varía el número de puestos. Así, un día por semana, este famoso mercadillo rota por distintas ciudades y pueblos, donde los habitantes lo esperan como un día señalado.


Porque el Piojito además de ser un lugar donde se puede comprar a bajo precio, en su mayoría ropa, calzado, ropa de cama, bolsos de cuero o encurtidos, es también un punto inconfesable de encuentro, un lugar de paseo y distracción. Con vendedores que a voces invitan a visitar su puesto para apreciar la calidad del género y carteles de promoción, con mucho ingenio, convierten la cita en un agradable espectáculo.


Los mercadillos ofrecen gran variedad de artículos a precios muy económicos

Jaime Becerra



Pero esta gente, vendedoras y vendedores, lo han pasado muy mal con el cierre durante el Estado de Alarma y el confinamiento, con ropa ya comprada para finales de invierno y comienzo de primavera a la que apenas han podido dar salida. Y ahora, con las nuevas medidas sanitarias, se deben turnar cada quince días para vender, ya que el número de puestos se ha reducido a la mitad para evitar aglomeraciones.

Por eso Mariló, dueña de uno de estos puestos, solo puede vender sus productos semana por medio en algunas ciudades. "Está muy difícil todo, y entre el tiempo cerrados y que ahora hay poca venta, no sé cómo vamos a tirar para adelante". El Piojito volvió a abrir después del confinamiento, el lunes 15 de junio.


"En Cádiz, de 300 puestos, ahora solo se pueden poner la mitad"

En el Piojito de Cádiz, que abre los lunes a las nueve de la mañana, de 300 puestos, más o menos, que tenía habitualmente, ahora solo pueden ponerse la mitad. "Nos turnamos una semana una mitad y otra semana la otra por el COVID. Cada día de la semana en un sitio, en un pueblo. Y las ventas han bajado mucho, mira cómo está ahora. Antes, la gente mayor salía a darse su vueltecita, compraba alguna cosilla pero ahora casi no se ven, tienen miedo". Relata con cierto pesar una vendedora que prefiere no salir en la foto ni que demos su nombre.


Ropa y calzado son los artículos de más demanda aunque hay una gran variedad.

Jaime Becerra



Para todos el panorama es de incertidumbre y duro, intentando tirar para adelante a pesar del virus con las mejores ganas de normalizar la situación, pero los vendedores ambulantes deben hacer frente a su cuota de autónomo más los permisos de venta. Por eso les indigna ver a otras personas que, al amparo del Piojito y sin permisos, realizan ventas ilegales. "Cada vez son menos los de la venta ilegal, los municipales dan muchas vueltas por el mercadillo pidiendo papeles, si no los tienes, te quitan la mercadería y te multan", comenta Manuel junto a su puesto de ropa.


"Ahora la gente compra menos caprichitos, va a lo que necesita"

Para Sara la cuestión es más dura pero se las ingenia. "Había hecho una buena compra de artículos en febrero y en marzo nos meten en casa. Además, ahora la gente compra menos caprichitos, va a lo que le hace falta de verdad. De normal, lo que compré en febrero ya en mayo lo tendría todo vendido, pero con el COVID, ha terminado el verano y todavía me quedan cosas. Y eso que donde vivo ya me conocen y viene gente a comprarme a casa cuando vuelvo de vender, gracias a eso y lo que hacemos en los mercadillos, vamos tirando. No sé qué vamos a hacer si esto sigue así".


Las ventas han bajado incluso en verano y la incertidumbre para el invierno es total

Jaime Becerra



Mientras estábamos bajo confinamiento, nos llenamos de buenos propósitos creyendo que las cosas iban a cambiar y saldríamos rebosantes de solidaridad. Las redes se llenaban de cartelitos del tipo: "Compra en tu barrio o apoya el comercio local”. No sé si hemos hecho lo suficiente, pero muchos comercios de la ciudad deberán cerrar y los vendedores y vendedoras del Piojito están contra las cuerdas; mientras, abren nuevas superficies de multinacionales en la ciudad que abarrotamos con avaricia.

Y es que se nos va la fuerza por la boca.


Mucho hablar de apoyar el comercio local, pero a la hora de la verdad lo hemos abandonado a su suerte o

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