• Jaime Becerra

Roma tumulto eterno


Siempre ha sido una bella ciudad codiciada y repleta de historia. Películas famosas, actores y actrices le añadieron glamur en los años 60 - 70. Pero en la actualidad, el turismo la ha vuelto tumultuosa. Por Jaime Becerra

El Coliseo, uno de los iconos de la capital italiana / Jaime Becerra

Todos sabemos que hoy en día por poco dinero puedes encontrar vuelos desde distintas ciudades españolas y europeas a Roma, o a cualquier lugar, no es ningún problema. Y aunque la ciudad eterna está atestada de turistas, sin lugar a dudas es un destino que merece la pena conocer. En este reportaje, te damos algunas pistas para que organices tu viaje a la capital italiana de la mejor manera posible.

Para el tema del alojamiento, dependerá de tu presupuesto, sin embargo, hay que reseñar que próximos a la estación de Termini, hay muchos hoteles a buen precio y bastante más económicos que los que puedas encontrar en zonas más céntricas de la ciudad. Hay que tener en cuenta también, que la calificación de estrellas hoteleras varía un poco con respecto a las que conocemos en España. Así, un tres estrellas en Roma, nos va a parecer de menor categoría que un tres estrellas español. Pero en cualquiera de los casos, están bien, con un servicio de limpieza de habitaciones a diario y todo lo que necesitas para una buena estancia. Algunos te incluyen el desayuno en el precio que suele ser hasta las diez de la mañana.

La zona de Termini está fuera del "cogollo" del centro de la ciudad, pero está muy bien comunicada por metro, autobús o tranvía. Incluso, caminando, está a unos 20 minutos del Coliseo. Es una zona multicultural ya que el barrio acoge a personas de distintas etnias y nacionalidades, pero es un barrio tranquilo y cómodo, con supermercados y tiendas. Frente a la estación de tren de Termini, puedes encontrar una gran variedad de restaurantes, desde italianos hasta chinos (muy recomendable el Risalto Hong Kong), pasando por los omnipresentes kebab o indios. Y en la misma estación, tienes un excelente mercado gurmet.

"Roma no es cara para comer, pero una cerveza en un restaurante no baja

de los 5 euros"

Próxima a la estación de Termini, está la Viale Manzoni que, en su última manzana antes de la vía del tren y que hace esquina con Via Giovanni Giolitti, acoge varios restaurantes que dan buena muestra de la gastronomía tradicional del país, entre ellos destacamos La Taverna Italiana, justo en la esquina, con un surtido de pizzas y pastas de ensueño con precios absolutamente normales. Comer bien en Roma no es caro en restaurantes que te ofrecen buena calidad donde pasta y pizza son los platos estrella. Además tienes la opción económica de comprar porciones de pizza, las venden al peso y sus precios van en función de los ingredientes que lleven en su elaboración. Una buena sugerencia, para bolsillos más escasos, es mezclar de forma sabia, comer en restaurantes y los trozos de pizza en locales que además, tienen mesas para que puedas sentarte a degustar sus variedades con un refresco, cerveza o vino.

Estación de Termini, en el barrio del mismo nombre. Una zona multicultural que tiene una amplia oferta de hoteles a precios económicos con una excelente relación calidad - precio / Jaime Becerra

Eso sí, con lo que hay que tener cuidado, es con las bebidas alcohólicas, una cerveza equivalente a un tubo español, mínimo 5 € en un restaurante. Y en el centro, donde están las principales "atracciones", en un "bareto" normal y corriente, dos latas (sí, latas y con pajitas de plástico) de Coca Cola en una terraza ínfima y sin ninguna gracia, 8 €. Pero no solo con el alcohol se pasan, en los puestos de la calle, una botella pequeña de agua cuesta 2 € Por suerte existen muchos Mini Market desperdigados por la ciudad y supermercados donde comprar a precio normal. Comprar allí el agua, refrescos o cerveza y llevarlas en la mochila cuando uno está de paseo turístico, ya habrá tiempo para sentarse a comer o cenar a gusto y ahí, dejarse los dineros.

Trozos de pizza al peso para dos personas. Estos son de la Pizzeria Il Capriccio junto al Panteón de Agripa, en la Via Giustiniani.

Un pequeño local regentado por Feliciano y muy recomendable / Jaime Becerra

Pero retrocedamos un poco, cuando llegamos al aeropuerto de Roma, Fiumicino (está también Ciampino, pero la mayoría de los vuelos llegan a Fiumicino). Durante el día hay distintos medios de transporte, autobús, tren y taxis. El problema es cuando llegas por la noche más tarde de las 23:00 h y los transportes públicos ya no funcionan y un taxi te cuesta 50 €. El trayecto no es corto, el aeropuerto está a 33 km. del centro de la ciudad. Entonces, la salvación es la línea de autobuses TAM, que funciona las 24 horas del día y te deja en la misma estación de Termini. Es un viaje de unos 45 minutos que cuesta 6 € solo ida y 9 € ida y vuelta. Los taxis en la ciudad, son algo más caros que en Madrid o Barcelona.

"La trampa de comprar todo de forma anticipada por internet, incluso antes de llegar al país, se puede convertir en un desengaño"

Los tours guiados

En Roma hay muchas ofertas de tours guiados y en la mayoría de los casos, no son precisamente baratos. El negocio del turismo es tremendo y hay que pagar por todo, razón por la cual se aconseja pensar muy bien en qué tipo de tour se invierte, no es de extrañar que después de dejarse un dinero, uno se sienta engañado por no cumplir con las expectativas.

La "trampa" de comprar todo de forma anticipada por internet, antes incluso de llegar al país, se puede convertir en un desengaño. Lo mejor es informarse bien de cada oferta y en Roma hay muchos puntos de información turística que atienden de forma cordial y en distintos idiomas donde no falta el español. Te asesoran en función de los días que vas a estar y las preferencias que tengas, también, y muy importante, te aconsejaran sobre qué tipo de abono transporte es más recomendable que compres, porque hay muchos y te puedes hacer un lío. Y atención, que no se puede pagar en el autobús, solo con el abono o billete que hayas comprado con anterioridad.

Vistas que se pueden tener dando un paseo entre el Coliseo

y la Piazza Venezia por la Via del Fori Imperiali / Jaime Becerra

En Roma hay mucho, muchísimo que ver, está plagada de historia, llena de lugares preciosos y rincones soñados. Sin duda los que más nos suenan, los más conocidos por su fama son el Coliseo, la Fontana di Trevi, la Piazza Navona, el Panteón de Agripa, el Foro romano, la Plaza de España, el Vaticano, la Plaza de San Pedro, la Villa Borghese, el Trastévere, el Castillo de Sant Angelo... es infinito. Pero hay que saber, que los principales puntos de interés o los más conocidos, se encuentran en un radio no demasiado extenso en el centro de la ciudad. Esto facilita que caminando se puedan programar rutas a pié según los días de estancia. Para desplazamientos más distantes, se utilizan los transportes públicos que funcionan muy bien y con bastante frecuencia.

"Mucha gente desconoce que en Roma está el Moisés de Miguel Ángel"

Para situarnos, facilitar nuestra orientación y así hacer más cómoda la visita, sugerimos fijar un eje de referencia con un primer tramo: Coliseo romano (junto a él está el foro) y subir por la Via del Fori Imperiali hasta la Piazza Venezia, este trozo se hace muy bien caminando para poder ver uno de los costados del foro romano y otras espectaculares vistas de yacimientos, viejos rincones, iglesias y estatuas. En la Piazza Venezia está el enorme monumento a Victor Manuel II, en honor al primer rey de la Italia unificada.

Piazza Venezia con su monumento a Victor Manuel II, primer rey de la Italia unificada / Jaime Becerra

Desde la Piazza Venezia sale la Via del Corso que llega hasta la Piazza del Popolo, ese es un trecho largo como para caminarlo, pero es una arteria que nos sitúa ya que a lado y lado de ella, podemos encontrar la Fontana di Trevi, la Piazza Navona, el Mercado de la Flores, el Panteón o la Plaza Italia. Y un detalle importante, mucha gente no sabe que en Roma está el famoso Moisés de Miguel Ángel, muy cerca del Coliseo, en la Piazza San Pietro in Vincoli.

El Castel Sant' Angelo, El Vaticano y la Plaza de San Pedro están un poco más retirados del núcleo central que citábamos antes, pero se puede hacer una ruta paseando por el río Tiber desde el Ponte Umberto I, donde está la Corte Suprema di Cassazione, para seguir por la acera que recorre el río en la calle Lungotevere Tor di Nona, hasta el Ponte Sant' Angelo que cruzamos para adentrarnos al Vaticano. Ese paseo ofrece unas vistas muy sorprendentes y es muy agradable, junto al Tiber y debajo de árboles. Si uno organiza esta ruta temprano, da tiempo a hacer el paseo, visitar la Plaza de San Pedro y después, a la hora de comer, ir al Trastévere para buscar un sitio donde degustar una buena comida italiana. Hay muchos restaurantes y aunque siempre se ha conocida esta zona como económica, poco a poco ha ido subiendo sus precios. En el barrio del Trastévere, se encuentra la pequeña Basilica de Santa María del Trastévere, una iglesia premedieval que merece la pena ver.

Después de comer, se pueden quemar calorías dando otro paseo hasta la isla Tiberina, encajada en mitad del río Tiber. Allí se puede ver la Basílica di San Bartolomeo all' Isola, pequeña y preciosa, fundada en el año 998.

Basílica di San Bartolomeo all’ Isola en la Isla Tiberina / Jaime Becerra

Tumulto turístico

Es recomendable hacer una visita nocturna al Coliseo. No, no es ningún tour específico, pero es una ocasión única de verlo iluminado y poder escuchar en silencio esas piedras, esa construcción que, junto al Arco de Constantino, nos susurran historias con ecos de epopeyas pasadas. Es un lujo, porque no podemos obviar que Roma se ha convertido en un tumulto de turistas. Durante el día, el Coliseo y sus alrededores son un hervidero de gente, de grupos detrás de sus guías con sombrillas, peluches y pañuelos enarbolados para hacerse reconocibles y mantener su rebaño junto.

El Coliseo por la noche ofrece unas sensaciones muy especiales, además, puedes verlo con tranquilidad / Jaime Becerra

Lo mismo ocurre en la Fontana di Trevi, con un lleno total permanente y donde hay que meter codo para abrirse paso. Mucha gente posando para conseguir likes, una y otra vez repiten la foto hasta la saciedad, pero la fontana y su historia, su significado, les importa un bledo.

En la Fontana di Trevi, una mañana de noviembre en temporada baja / Jaime Becerra

Lo mismo sucede en la Plaza de España, también a rebosar, apenas se ve la fuente delante de las escaleras que suben a Trinida dei Monti. Y no se te ocurra sentarte, ni en los escalones ni en los muritos de la escalera. Un estridente silbato de la policía te dirá que no puedes poner tus posaderas a descansar.

Esta ola de multitud se hará presente por todos lados, allí donde vayas, te situará en la realidad para decirte que has llegado tarde, que ya hay miles antes que tú. Por eso es importante organizar bien los recorridos y sus horarios, a no ser, que te vaya la marcha y lo tuyo sea el mogollón.

Escalinatas de la Plaza de España con la Trinida dei Monti arriba / Jaime Becerra

Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar, casi todos los recorridos transcurren por calles adoquinadas y no precisamente nivelados. En el caso de las mujeres, los tacones pueden ser un peligro inminente.

"Son los mismos romanos quienes buscan soluciones para volver a la sensatez. Sienten que la ciudad ya no les pertenece"

Pero no cabe la menor duda que es una ciudad para disfrutar. Llena de calles estrechas y tesoros arqueológicos, con una mezcla entre lo moderno y lo desvencijado que le aportan un carácter especial. Calles llenas de vida porque los romanos son extrovertidos y alegres. Y son los mismos romanos quienes, por un lado encantados con el turismo que les genera ingresos, también critican las avalanchas de visitantes y buscan soluciones para volver a la sensatez, sienten con cierta pena y a la vez resignación, que la ciudad ya no les pertenece o


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