• Marian Giménez

Limpiaculos


Es mi profesión actualmente. Es la profesión de miles de mujeres en nuestro país. Un oficio eminentemente femenino. Un trabajo, donde priman los cuidados.

Estas mujeres trabajan en un servicio que consiste en dar calidad de vida a otras personas que no pueden tenerlo por sí mismas.

La expresión limpia-culos, evidencia un carácter clasista y de desprecio, hacia uno de los trabajos más duros que conozco. Pero siempre hay personas valientes, de gran talento que un día se les ocurre escribir una carta, como la que escribió Rebeca Vicente titulada, “El orgullo de limpiar culos” en su cuenta oficial de Facebook. La carta se hizo viral en redes sociales, y se ha extendido como la pólvora.

Sí, es verdad, limpiamos culos, aseamos y lavamos cabezas, cambiamos pañales, cortamos uñas y hablamos con las personas que atendemos, las escuchamos y hasta somos capaces de cuidarlas emocionalmente. Hace ya tiempo publiqué en Maskao otro artículo, dedicado a las limpiadoras. Reproducía en él, unas frases de la novela de Isaac Rosa, “La Mano Invisible”, que vuelvo a exponer aquí:

“…el mundo es un sitio que se ensucia cada día y que necesita ser permanentemente barrido, lavado, desengrasado, encerado, abrillantado; la gente no se da cuenta de que alguien viene detrás limpiando lo que manchan…”.

Y es verdad nuevamente, que no todo el mundo vale para ello. Oficio mal pagado, aunque se trabaje en la sanidad pública. Nos destrozamos la espalda y las articulaciones. Son frecuentes las lesiones de todo tipo, pero lo peor es el clasismo entre compañeros y compañeras, aunque la consigna sea el trabajo en equipo. No es verdad. Pareciera por un lado que estás destinada a esforzarte de forma interminable a ser algo más. Son los eslóganes e imperativos categóricos de una sociedad, en la que se nos vendió que la universidad era la única salida y que teníamos que estar como mínimo en una oficina trabajando. Todo un tiempo, donde el discurso, fue que como mínimo había que llegar, permítaseme la expresión, a ser capitán general. Es un clasismo que como dice Rebeca, está instalado, cuando se dice también, “trabajar aunque sea de limpiaculos”. Esta actitud, que pareciera más propia de sectores conservadores, se escucha y se siente precisamente en aquellos que predican también la defensa de la clase trabajadora. No hace mucho, por la red social twitter, se denigraba por parte de otra persona supuestamente de izquierdas y revolucionaria, a un ex dirigente de IU, porque su pecado, había sido su origen campesino, que implicaba incultura y falta de preparación. ¡Que barbaridad¡ Afortunadamente tuvo inmediata contestación.

"El sistema capitalista, de imágenes y fotos compulsivas, olvida los oficios del tú a tú, de la presencia humana en su acepción más amplia"

Hoy quiero dedicar este artículo a todas las personas, principalmente mujeres, que con el nombre técnico de Auxiliares de Enfermería, TCAE, nos dedicamos al cuidado y atención de personas dependientes o de pacientes que temporalmente como en los hospitales tienen que ser cuidados por nosotras. Insisto no todo el mundo vale. Para ser TCAE, se necesita un título de Formación Profesional. Hemos estudiado. Y también hasta somos capaces de leer poesía y escribirla. Algunas tienen otros estudios superiores. Y sin embargo limpian culos, por las razones que sean. Porque les gusta esta profesión, porque no han tenido otras oportunidades, porque la vida les ha conducido aquí. Me da igual. Lo que no consiento es que se nos mire por encima del hombro y se nos desprecie. Lo que no es tolerable son los salarios de miseria que principalmente en la empresa privada y en la atención de ayuda a domicilio, muchas de nuestras compañeras están cobrando. Sí, estas mujeres trabajan en un servicio que consiste en dar calidad de vida a otras personas que no pueden tenerlo por sí mismas.

El sistema capitalista, de imágenes y fotos compulsivas, olvida los oficios del tú a tú, de la presencia humana en su acepción más amplia. Pueden que lleguen los robots y hasta tengan sentimientos. Sinceramente hoy por hoy, no me lo puedo imaginar, ni creo que un robot pueda desempeñar nuestra función.

Recomiendo que vayan a ver la última película de Ken Loach: Sorry we missed you. Viene a significar algo así, como: Lo siento, te extrañamos. Película de la que sales en silencio, pero con la esperanza de que nos levantemos definitivamente del narcótico que nos han inoculado. En ella una estupenda mujer y madre de familia, se dedica a la atención domiciliaria. Sí a limpiar culos.

Un abrazo a todas o


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