• Maskao/Dafna/R.González/F.Carvajal

Restos del cacerolazo

Actualizado: ene 21


La arqueología del cacerolazo, es una idea fantástica, un trabajo de gran contenido histórico y testimonial realizado por un grupo de arqueólogas y arqueólogos, que nos enseñan los restos de los cacerolazos y las manifestaciones de protesta en Santiago de Chile. Cucharas de madera, sartenes, botes lacrimógenos y municiones de la policía, son parte de este brutal testimonio. Por Maskao / Dafna, Rolando González y Felipe Carvajal

Ollas, cucharas, sartenes o cazuelas, principales actores de las protestas en Chile eluniverso.com

El estallido social en Chile ha roto las costuras de un sistema que hace aguas por todos lados, con unas tasas de desigualdad impropias de un país que intenta llegar al nivel de desarrollado. Las manifestaciones han puesto en escena una inmensa variedad de formas de protestar y de denunciar la inoperancia de políticos e instituciones.

En medio de esta explosión, una ingeniosa idea realizada por arqueólogos chilenos que viven en Santiago, la capital del país, nos ayuda a entender lo que está sucediendo y a contar la historia, con otra perspectiva, de cuando Chile despertó.

Compartieron su trabajo a través de la página de Instagram @arqueologiahistoricasantiago, creada por Dafna, arqueóloga de 33 años. Ella nos explica que su página es una plataforma para difundir el trabajo arqueológico y su aporte a la sociedad, desde un enfoque más amable y menos técnico dirigido a arqueólogos y no arqueólogos. Algo que no sería posible, sin la colaboración de colegas que mandan fotos e información de sus trabajos para ser compartidos y divulgados.

"Vemos como las cucharas y las ollas están teniendo un resignificado para nosotros; ya no solo se pueden encontrar en las cocinas, si no en la calle, ahora son símbolos de protesta"

"En la página quiero enseñar todo lo que la arqueología de tiempos históricos o 'post-colombino' puede contribuir en la construcción de la historia, identidad y memoria dentro de nuestra sociedad. Por lo general, en Chile, este tipo de arqueología no está tan considerada como la de tiempos precolombinos, a pesar que en los contextos urbanos, la materialidad arqueológica que predomina es la de tiempos históricos, sobre todo, desde el periodo republicano en adelante donde como sociedad, después de independizarnos de España, nos fuimos insertando a órbitas más industriales con un descarte mayor de cosas, porque era más fácil obtenerlas al ser producidas de forma más masiva", comenta Dafna.

¿Qué destacarías del trabajo sobre la arqueología del cacerolazo?

La arqueología puede contar comportamientos sociales a través de las cosas, estudiando cómo se relacionan entre ellas, con el entorno y las personas en un espacio y en el tiempo. En este caso, por ejemplo, vemos como las cucharas y las ollas están teniendo un resignificado para nosotros; ya no sólo se pueden encontrar en las cocinas si no en la calle, ahora son símbolos de protesta. En los primeros días de esta crisis en todas las casas, edificios y en las calles, la gente golpeaba las cucharas contra las ollas para expresar el descontento de lo que está pasando en nuestro país. Por este cambio en el uso de las cucharas -ya no sólo para cocinar- y en las ollas, se ve otra forma de desgaste en estos objetos. Esas cucharas y ollas se tiran porque se rompen, se abollan por el continuo golpeo en las protestas, con un desgaste que no les permite seguir siendo usadas en las cocinas.

Protestas en las calles de Santiago de Chile con cacerolas, sartenes, cazuelas, etc., como objetos protagonistas. Al fondo a la izquierda, se puede ver un grupo de carabineros (policías). Después de semanas de manifestaciones continuadas y enfrentamientos con policías y Fuerzas Armadas, se ha denunciado la represión desproporcionada / Dafna G.

Este cambio se aprecia en la basura que encontramos en la calle o las cunetas, donde podemos ver muchos pedazos de cucharas o restos de bombas lacrimógenas como las que fotografié fuera de mi casa, disparadas por la policía. Desde la arqueología podemos ver también las huellas de esta represión, como los cartuchos de balas. Si aplicamos la Arqueología Contemporánea en las basuras amontonadas en el margen de la principal avenida de Santiago, Alameda, otro lugar importante de protestas ciudadanas, nos encontramos con cosas quemadas, muchos pedazos de limón y restos de municiones. En muchas partes de Santiago vemos limones tirados en la calle, comer limón ayuda a combatir el efecto químico de las bombas lacrimógenas que nos tiran policías y Fuerzas Armadas.

De este modo, la arqueología es un buen registro de memoria para constatar lo que está pasando actualmente en nuestro país. En este caso, de la represión y la resistencia ciudadana frente a los abusos de los carabineros (policía) y las Fuerzas Armadas con más de 30 años de violencia estatal sistemática.

Y se podría ver también, desde la arqueología, si hay lugares que están siendo más reprimidos que otros y cruzar esos datos con diversas variables, como por ejemplo, que actividades se están llevando en uno u otro lugar o el grado de riqueza económica de esos lugares.

Arriba Cuchara doblada, recuperada junto a la Plaza Italia en Santiago

Abajo Asa recuperada en el Parque Forestal / Rolando González

Por lo que he visto, las Fuerzas Armadas están reprimiendo con suma violencia a los manifestantes que lo hacen pacíficamente. Hay miles de heridos, muchos han perdido la visión o alguno de sus ojos, hay una cantidad considerable de desaparecidos y asesinados. Por lo que la arqueología también puede ser una herramienta útil para contrastar esto en relación al discurso oficial del gobierno, donde el presidente Piñera habla de una guerra contra la delincuencia. Pero a mí me parece una guerra descabellada en contra de la ciudadanía.

Jóvenes arqueólogos y críticos

Rolando González tiene 26 años recién cumplidos. Es de Alto del Carmen, un pueblito rural del norte del país. En 2012 llegó a Santiago para comenzar sus estudios en la universidad. Es licenciado en Antropología con mención en Arqueología y título profesional de Arqueólogo de la Universidad de Chile, además, un Magíster (máster) en Arqueología en la misma universidad. Sus intereses de investigación y profesionales se han basado en la Arqueología del Cuerpo, el estudio de los ornamentos y modificaciones corporales en la Prehistoria de Chile, así como en la arqueología pública, los museos y la mediación cultural, los estudios del patrimonio y su gestión.

Panfletos recogidos en Plaza Italia / Rolando González

Felipe Carvajal es de Calama, ciudad al norte de Chile, tiene 24 años pero desde los 17 vive en Santiago. Es licenciado en arqueología y también ha participado, junto a Rolando y otras personas, para dar forma a la excelente idea del trabajo sobre la arqueología del cacerolazo. Hemos conseguido hablar con ellos para que nos cuenten sus sensaciones y motivaciones. Al igual que Dafna, han sido muy claros y también muy valientes al expresar sus ideas, más cuando en Chile, no está el horno para bollos.

¿Cómo surge la idea de ‘Arqueología del cacerolazo’ y con qué fin?

Rolando González: Es una inquietud que nace desde la experiencia. El año 2018 realicé una pasantía voluntaria en el área educativa del Museo de la Educación, Gabriela Mistral, en Santiago. Éste museo exhibe y relata la historia de la educación chilena, mediante objetos que enseñan los distintos aspectos asociados a ella (mobiliario escolar, fotografías, útiles escolares, cuadernos, exámenes, etc. Entonces, Fernanda Venegas, encargada del área educativa, nos contó que el museo poseía muy pocos objetos que dieran cuenta de las movilizaciones sociales de los estudiantes chilenos en los últimos años, como la llamada “Revolución Pingüina” del año 2006, o del Movimiento estudiantil del 2011. Ante eso, como museo se propusieron salir a la calle durante las manifestaciones estudiantiles más recientes, a recopilar objetos que fueran testigos de estos procesos históricos vividos y protagonizados por estudiantes, entendiendo que la historia de la educación también se escribe en las calles. Recopilaron panfletos, banderines y otros elementos que pasaron a formar parte de la colección del museo y de la muestra permanente.

Fragmentos de cucharas de madera recuperadas en Plaza Italia / Rolando González

Ahí tomé más conciencia sobre el hecho de que cada uno de nosotros somos sujetos históricos que tenemos un rol en la sociedad, y que es importante ser conscientes de los procesos históricos que estamos viviendo. Cuando el 18 de octubre pasado empecé a notar que lo que estaba pasando en Chile era algo grande y que cobraba más fuerza, comencé a mirar el suelo. Vivir cerca de la Plaza Italia, centro neurálgico de las manifestaciones, me permitió tener una interacción cercana con todo lo que sucedía. Noté que además de personas, muchos objetos eran protagonistas de la protesta.

Restos de bombas lacrimógenas. Una en mejor estado y otras más deterioradas al haber estado más días tiradas en la calle

Rolando González

Las cacerolas, cucharas de palo y metal, panfletos, carteles, instrumentos musicales, entre otros, eran parte de las consignas y sentimientos enrabietados de la gente que se manifestaba por un Chile más justo. Pude ver, que muchos de esos objetos sucumbían en la protesta y quedaban repartidos por el suelo de las calles y aceras. Consideré entonces que era necesario comenzar a recopilar y guardar los objetos que mostraran el momento histórico que estamos viviendo, entendiendo que pertenecemos a una sociedad donde lo digital ha cobrado mucho protagonismo y que ha sido genial como catalizador del movimiento, pero hace que olvidemos muchas veces lo tangible, lo que queda como algo concreto más allá de un like o una historia en Instagram.

Empecé a juntar los restos de las cucharas de palo y metal que morían en pleno caceroleo, las asas de las ollas y pailas (cazuelas) que se desprendían por el frenesí de los golpes, los panfletos con las consignas por las cuales se estaba luchando y otros objetos asociados a las manifestaciones pacíficas que hacía la gente.

"Es mostrar cómo la arqueología es una disciplina que puede estar al servicio de la lucha social"

Pero estando ahí, noté que la represión que el estado chileno ha lanzado sobre el pueblo también tenía un correlato material. En el suelo quedaban los restos de las bombas lacrimógenas y los balines de goma lanzados por las fuerzas policiales. Finalmente, el registro “arqueológico” de las actividades vividas en los últimos días en Santiago, mostraban las dos caras de la moneda.

Casquillos de balines de goma disparados por la policía. Todos los objetos recogidos en Plaza Italia en la capital chilena.

Rolando González

Romanticismo entre municiones

Todo el ejercicio de recopilar los objetos fue una motivación personal, más que nada, como un ejercicio de memoria, otorgando cierto romanticismo a la importancia que tiene la cultura material como testigo de los procesos sociales. Creo que si no se hacía era muy probable que se perdiera. Son objetos que resguardaré hasta el momento en que sean útiles para contar la historia de la revolución del 2019 a las futuras generaciones. Aprovecho para agradecer el interés sobre este tema desde una mirada diferente, y mostrar al mundo cómo la arqueología es una disciplina que puede estar al servicio de la lucha social.

Fragmentos de cucharas de madera recogidos de las calles de Santiago / Felipe Carvajal

Felipe Carvajal: La idea surge precisamente durante uno de los cacerolazos, cuando un amigo me señala los fragmentos de cucharas que comenzaban a acumularse en el suelo. Estos fragmentos eran muy similares entre sí, las cucharas siempre se rompían de la misma manera al ser golpeadas contras las ollas, y al mismo tiempo daban cuenta de la gran variedad de tamaños y formas que había. Entonces nos dimos cuenta de que podíamos ver este escenario como un contexto arqueológico y era posible abordar estos restos utilizando una metodología científica. Y nos propusimos hacer un aporte al movimiento que se vive actualmente en nuestro país; rescatar información relativa a las manifestaciones y a la fuerte represión a la que han sido sometidas para ponerla al servicio del pueblo.

Cartucho de gas lacrimógeno recogido después de una manifestación / Felipe Carvajal

¿Qué destacáis de este trabajo, qué podemos aprender a través de él?

Rolando González: Yo creo que lo más relevante de toda esta experiencia es revelar la importancia de los objetos dentro de los procesos sociales que vivimos como sujetos históricos. Finalmente estos objetos son los testigos materiales de una lucha y que nos van a servir para contarle a las futuras generaciones cómo nos manifestábamos y como éramos reprimidos. Desde un punto simbólico, resulta ser muy potente. La cuchara rota, el panfleto pisado o el asa desprendida son el referente de una lucha de un pueblo que ha tomado lo que tiene a su alcance para demostrar su descontento. Y que a su vez, ha recibido como respuesta balas en el cuerpo, gases nocivos y ninguna solución clara aún desde las autoridades que gobiernan Chile.

"Podemos ver, por ejemplo, el uso desmedido de la fuerza por parte de policías y militares o como varía la represión en distintos sectores de una misma ciudad"

Felipe Carvajal: Si bien este trabajo comenzó enfocado en los cacerolazos, hemos integrado distintos elementos asociados a las manifestaciones, desde los carteles utilizados por quienes protestan, hasta las bombas y municiones utilizadas por las fuerzas armadas. Lo anterior nos puede brindar una mirada más empírica de estos escenarios, dejando ver que la evidencia material no siempre se corresponde con el discurso oficial de las autoridades o de los medios de comunicación. Podemos ver, por ejemplo, el uso desmedido de la fuerza por parte de policías y militares, o como varia el grado de represión en los distintos sectores de una misma ciudad.

Casquillos de municiones recogidos después de una de las manifestaciones / Felipe Carvajal

¿Qué aporta la mirada de un arqueólogo sobre el actual movimiento social en Chile?

Rolando González: Creo que antes de plantearnos como arqueólogas o arqueólogos, debemos situarnos en este movimiento como ciudadanos. Es nuestro deber ser críticos con la realidad del país y apoyar la lucha que se está dando, sobre todo en las calles y en los espacios organizativos que se han levantado. En esa línea, creo que debemos ser capaces de articularnos en nuestros lugares de interacción cotidiana, ya sea en el barrio, el trabajo, nuestro gremio, etc.

"Hay cabildos ciudadanos donde se discuten temas patrimoniales y es necesario que como arqueólogos participemos"

Después, viene nuestro rol como arqueólogos. Al ser profesionales cuyo objeto es el estudio de la cultura material, nuestro aporte viene desde ahí. Hay iniciativas de colegas sobre el registro y sistematización de los rayados (pintadas) y grafitis hechos por toda la ciudad como muestra tangible del descontento ciudadano, que es fundamental al ser una expresión tan frágil de conservar en el tiempo. También se han levantado discusiones y cabildos ciudadanos en temas patrimoniales donde es necesario que como profesionales de la arqueología participemos, nuestro trabajo está relacionado de forma directa con esa temática.

Casquillos de gases lacrimógenos recogidos en las calles de Santiago / Felipe Carvajal

Felipe Carvajal: Personalmente me ha llamado mucho la atención como durante estos días han sido intervenidas, o directamente destruidas, las estatuas de personajes como Cristóbal Colón y Pedro de Valdivia (militar extremeño al mando de la conquista de Chile). Las autoridades y parte de la ciudadanía han calificado estos hechos como actos vandálicos, algunas de estas figuras tenían más de cien años de antigüedad, y como sociedad tenemos la idea conservacionista de que este tipo de elementos deben permanecer intactos. Sin embargo, debemos tener en cuenta que estos personajes encarnan a aquellos que robaron, violaron y mataron a los pueblos originarios de esta tierra. Es por esto que el actual movimiento chileno ha remarcado otras figuras como Caupolicán o Colo Colo (líderes mapuches que lucharon contra los españoles), quienes hoy simbolizan la reivindicación de los pueblos originarios.

Y me gustaría destacar que la revolución que está viviendo hoy nuestro país, era impensable incluso para nosotros mismos. Hemos entendido que nuestros problemas son también los problemas de nuestros vecinos y que son problemas políticos. Hemos comenzado a ayudarnos, a solidarizarnos, y en estos días hemos dejado de ser tan dependientes de las grandes empresas. Hemos recuperado espacios y hemos creado comunidad. Son cosas lindas que hemos ganado y que no debemos perder o


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