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Un tesoro litográfico


El pasado 14 de marzo, y después de permanecer cerrado durante un año debido a reformas, mantenimiento de máquinas y piezas expuestas, el Museo Taller Litográfico de Cádiz ha vuelto a abrir sus puertas para enseñar la segunda colección litográfica más importante de España.

Estampado manual de una piedra con rodillo de cuero. Tinta negra y pigmento azul.

En junio de 2010, el Museo abrió sus puertas por primera vez en el Baluarte de las Puertas de Tierra, convirtiéndose en la segunda colección española más importante, tras la de Barcelona, con más de mil piedras litografiadas procedentes de las canteras Bávaras, siendo algunas de ellas verdaderas obras de arte en lo que a grabados y dibujos antiguos se refiere. Entre las piezas más llamativas del Museo, se encuentran una piedra de grandes dimensiones que pesa más de 300 kilos y una prensa manual fabricada en París en 1850, una de las pocas que existen en el mundo.

"Cádiz fue la tercera ciudad del país, después de Madrid y Barcelona, en disponer de una imprenta litográfica"

Cádiz fue la tercera ciudad del país, después de Madrid y Barcelona, en disponer de una imprenta litográfica. En 1820, la Sociedad Económica de Amigos del País, importó una máquina de Francia. De esta manera, la ciudad pudo contar con reconocidos litógrafos de la época como Jorge Wasserman, topógrafo, grabador y litógrafo de origen germano-suizo que fundó en 1861 la Litografía Alemana. Poco después se incorporó a su equipo el alemán Nicolaus Müller Goos, formado como grabador y litógrafo en diversas casas del extranjero, pasó a ocupar el puesto de grabador durante seis años.

Mesa de imprimación con rodillos de cuero / Jaime Becerra

En 1870, Müller adquiere la ya prestigiosa Litografía Alemana. Bajo su dirección, el taller consigue un gran impulso empresarial, técnico y comercial; se amplió el negocio, se compraron nuevas máquinas, se incorporaron dibujantes y grabadores de primera fila como: Scherzinger, Parkinson o Domínguez para trabajos artísticos especiales y abrió en Jerez una sucursal.

Estantería a modo de archivo de distintas piedras litográficas / Jaime Becerra

Ya en los últimos tiempos del taller y ante la imparable competencia con los modernos sistemas industriales de producción de imágenes, la actividad de la Litografía Alemana fue decreciendo de forma muy rápida quedando su uso para escasos trabajos artísticos y de calidad, revalorizados por el proceso clásico de impresión. No obstante, el taller de litografía se mantuvo en funcionamiento hasta finales del siglo XX. Cuando la Litografía Alemana definitivamente echo el cierre, el Ayuntamiento de Cádiz decidió la adquisición del conjunto de máquinas, instrumentos, piedras, matrices y pruebas de imprenta, entre otros objetos, con la idea de hacer un museo-taller de litografía y estampación.

La litografía

Es un proceso de impresión que consiste en trazar un dibujo, un texto, o una fotografía, en una piedra calcárea o una plancha metálica. Hoy en día está casi en desuso, salvo para la realización y duplicados de obras artísticas. Su creador fue el cajista alemán, Aloys Senefelder, en 1796. La palabra litografía proviene del griego lithos: piedra, y graphe: dibujo.

Piedras litográficas con dibujos y grabados expuestas en las vitrinas del museo / Jaime Becerra

Para este tipo de impresión, se utiliza una piedra caliza bien pulimentada (graneada) sobre la que se dibuja, de forma invertida, la imagen a imprimir con una materia grasa, ya sea con lápiz o pincel. El proceso se basa en la incompatibilidad de la grasa y el agua. Una vez humedecida la piedra, la tinta de impresión solo queda retenida en las zonas dibujadas previamente.

Carteles y etiquetas de distinto tipo a todo color, impresas por el proceso litográfico / Jaime Becerra

Para cada color se usa una piedra distinta y el papel tendrá que pasar por la prensa de imprimir tantas veces como tintas se empleen. En los carteles impresos mediante el sistema litográfico, tan frecuentes en la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, se utilizaban quince, veinte o más tintas. Entre ellos son de destacar los que anunciaban las corridas de toros, los de la Semana Santa y los diseñados durante la Guerra Civil española.

"El proceso cromolitográfico alcanzó su cima durante el siglo XIX con gran éxito"

En una imagen litográfica, las letras no pueden ser reutilizadas, son únicas y precisan redibujarse o copiarse para cada uso. El litógrafo podía reproducir una imagen “única” dibujada, combinando texto e imagen en complicadas disposiciones del color. El proceso cromolitográfico alcanzó su cima durante el siglo XIX. La mejora en los métodos del fotograbado amenazó la supervivencia de la litografía, conociendo su progresivo declive a partir de la década de 1890.

Máquina de impresión litográfica que funcionaba con un motor eléctrico / Jaime Becerra

Aunque este proceso fue en un principio utilizado con fines comerciales, la mayor parte de los grandes pintores de los siglos XIX y XX también lo emplearon por la gran calidad de reproducción que ofrecía y porque les facilitaba obtener muchas copias de un mismo original: Picasso​, Toulouse-Lautrec, Joan Miró, Piet Mondrian, Ramón Casas, Antoni Tàpies, Alphonse Mucha, Goya o Andy Warhol, entre otros, se fascinaron con las posibilidades de la litografía.

"Actualmente, el Museo alberga el conjunto litográfico del siglo XIX más completo de España"

Actualmente, el Museo alberga el conjunto litográfico del siglo XIX más completo de España. Cuenta con numerosas prensas de diferentes técnicas y modelos, más de mil piedras litografiadas, mesas de diseño y dibujo, pantógrafos, guillotinas, útiles de encuadernación, mesas de diseño, pruebas de imprenta y guillotinas para reproducir textos e imágenes de forma manual e industrial y con una calidad excepcional. Cuenta además con reliquias que todavía funcionan en manos de artistas grabadores y especialistas.

Cajas de imprenta con tipos (letras) móviles de plomo y grabados pequeños / Jaime Becerra

El pasado 14 de marzo, el Museo Taller Litográfico de Cádiz abrió de nuevo sus puertas al público después de un año cerrado para realizar una serie de reformas en las salas de exposición, trabajos de limpieza y mantenimiento de objetos y máquinas, pintado y resanado tanto de techos como de paredes. También se ha instalado la nueva iluminación Led en las vitrinas de exposición. Entre los principales trabajos que se han acometido, las paredes han sido el grueso de la reforma del museo. Las bóvedas bajas y las que están próximas al muro exterior y al paseo superior, eran las más deterioradas debido a la humedad generada por las filtraciones de aguas pluviales.

Se han realizado también trabajos de picado y resanado en todas las paredes con revestimiento de tela de fibra de vidrio para dotarlas de más protección frente a las humedades. Se ha cambiado el color salmón oscuro de los muros por un color blanco con el objeto de destacar las piezas y litografías del museo.

"Para los amantes del arte de la impresión, del color, el diseño y las artes gráficas, este museo es un auténtico tesoro"

Para los amantes del arte de la impresión, del color, el diseño y las artes gráficas, este museo es un auténtico tesoro que no pueden dejar de visitar. Y para quienes no sean necesariamente forofos de este mundo colorido, pero sí interesados por conocer la historia, se pueden sorprender descubriendo los entresijos del maravilloso oficio de litógrafo.

Prensa litográfica de gran formato / Jaime Becerra

El museo se visita muy bien, sin aglomeraciones y siguiendo un recorrido sencillo que nos lleva por las distintas salas para observar con detenimiento todos los ingenios expuestos. Cada objeto tiene su descripción, algo que facilita la comprensión de sus usos. Además, en la entrada del museo que es gratuita, están a disposición del visitante unos folletos explicativos muy completos que ayudan a entender y disfrutar este encuentro con la historia de la litografía.

Imágenes para ampliar

Etiquetas de licores impresas por la Litografía Alemana. Máquina tipográfica. Botes de goma arábiga y ácido nítrico para fijar la imagen en la piedra. Prensa litográfica / Jaime Becerra

Horario

El museo abre sus puertas de martes a viernes de 9.00 a 18.00 horas. Sábados, domingos y festivos de 9.00 a 14.00 horas, cierra los lunes o


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