• Marian Giménez

Trabajos. Muertes. Cifras. Silencio en los medios.


Desconozco cuantas personas murieron construyendo las pirámides, cuántas se lesionaron en la construcción de las grandes catedrales góticas, o los accidentes laborales acaecidos en los gremios de la Edad Media o las muertes en las grandes fábricas manufactureras de finales del XIX y principios del siglo XX. Es probable que la siniestralidad laboral fuera una constante y los accidentes el pan nuestro de cada día.

La constante en lo que va de año 2018, es que dos trabajadores al día fallecen por accidente laboral, 14 sufren un accidente grave, 1.646 un accidente leve y 2.000 un accidente que no causará baja. Estos datos están sacados de la web de UGT y se corresponden con el artículo: El estrés generado por la precariedad, detrás de la mayoría de los accidentes laborales (18.8.2018).

En este mismo informe se nos dice que en los seis primeros meses de este año han fallecido 307 personas, por in- tentar ganarse la vida. Se sitúan como primera causa de muerte, los infartos, seguidos de los derrames cerebrales

y en tercer lugar los accidentes de tráfico. Las cifras parecen indicar que el sector servicios es el que aglutina, mayor número de fallecimientos, seguido de la industria, la construcción y por último la agricultura.

No pueden adormecernos las trompetas de la recuperación y el fin de la crisis.

Como en otros temas que afectan directamente a nuestras vidas, no se trata de un fenómeno azaroso, del cual no se puede tener control. La mal llamada crisis, es en realidad una historia de la humanidad, casi en su mayor parte vieja y antigua. Hay unas élites que tienen en sus manos la mayor parte de la riqueza y los recursos, que la mayoría de la clase trabajadora genera o transforma y les son extraídas. Es el capital con sus estrategias más o menos sofisticadas según las épocas, el que genera la precariedad en las condiciones de trabajo y la esclavitud. El estrés laboral ante esta indignidad, la falta de inversiones en planes de seguridad y de prevención, las multas y sanciones ausentes o sin el debido control en aquellas empresas, a las que les da exactamente igual como estén sus trabajadores, todos ellos motivos suficientes para provocar una nueva rebelión de “los esclavos”.

No pueden adormecernos las trompetas de la recuperación y el fin de la crisis. El escaso trabajo a repartir, se hace en condiciones de explotación y sin medidas de seguridad. Miremos a Grecia, que en estos días se cuenta a bombo y platillo, que deja atrás el rescate y sin embargo es mucho más pobre y está endeudada. En nuestro país la pobreza y la desigualdad, también se han disparado.

Las muertes por accidente laboral y la ausencia de consecuencia de las mismas, nos tendrían que hacer salir a la calle junto con otras luchas organizadas que vienen produciéndose en este año. En todas ellas hay elementos comunes. ¡Y por favor, hablemos de ellas¡

Marian Giménez

#accidenteslaborales #trabajo

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