Editorial

Por todos sabido y aclamado a los cuatro vientos. Nos referimos al desbarajuste que existe en los contratos laborales de hostelería, esa gran industria de la que dependen muchas personas en España. El sector mueve a mucha gente y en muchos de los casos, por temporadas, lo que ocasiona un ir y venir de contratos y contratados.

 

Y los empresarios cuentan con intrépidos asesores que demuestran su "capacidad", consiguiendo plantillas por poco dinero para sus jefes. Así, muchas personas que trabajan 10 o 12 horas, 6 días a la semana, tienen contratos de 4 horas, 5 días a la semana. De esta manera, el empresario se ahorra un dinero, el asesor gana puntos, la seguridad social recauda menos y el trabajador cotiza la mitad de su vida laboral, aunque haya trabajado toda la vida.

Es fraude de ley. Pero, sobre todo, cercena un derecho vital del trabajador como es que sus horas trabajadas, todas, se coticen. Es su futuro, su jubilación. 

Uno imagina que la Inspección del Trabajo y Seguridad Social, anda atenta a este tema. Pero tener la suerte de ver un inspector de trabajo en acción, nos deja dubitativos. En un restaurante, se limitó a pedir el control horario, que no se lo dieron porque el dueño "no sabía abrirlo en el ordenador". Por lo cual, se le dio un plazo de tres días para que presentara los papeles en la inspección.

¿Cómo? Ni una pregunta a los empleados sobre horas trabajadas, ni si sabían abrir el control de horas, algo obvio porque lo usan todos. En días se pueden hacer virguerías con los papeles y el control horario. Si esa es una inspección, no es de extrañar entonces los abusos laborales en la hostelería.

maskaorevista@ hotmail.com

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